La renuncia de Manuel Adorni, cuyo escándalo patrimonial alteró durante más de dos meses el funcionamiento normal del Congreso, marcó un punto de inflexión para el Gobierno nacional. Con ese episodio detrás, la administración de Javier Milei decidió concentrar todos sus esfuerzos en una nueva prioridad legislativa: la eliminación de las PASO.
La decisión fue comunicada por el propio Presidente durante el encuentro que mantuvo el miércoles con legisladores en la Casa Rosada. Ese mismo día, el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, ratificó el rumbo durante una reunión con Patricia Bullrich y bloques aliados en el Senado, donde comenzó a delinearse la estrategia parlamentaria para reunir los apoyos necesarios.
Sin embargo, el oficialismo reconoce que el respaldo aún no está asegurado. Por ese motivo, Santilli, quien desde hace semanas mantiene una intensa agenda de reuniones con gobernadores, solicitó más tiempo para consolidar consensos antes de avanzar con la iniciativa.
La propuesta a los gobernadores: suspender las PASO e incorporar colectoras
Según pudo saber Infobae de fuentes oficiales, las nuevas rondas de negociación contemplan una oferta concreta dirigida a los mandatarios provinciales.
La propuesta consiste en suspender las elecciones primarias nacionales, en lugar de eliminarlas de manera definitiva, a cambio de incorporar un sistema de listas colectoras dentro del esquema electoral.
Aunque desde el oficialismo aclaran que técnicamente no se trataría de colectoras en su formato tradicional ni de una reedición de la Ley de Lemas, sostienen que el nuevo mecanismo funcionaría bajo el sistema de Boleta Única de Papel. No obstante, la finalidad política sería similar: permitir que distintas fuerzas políticas compartan una candidatura presidencial sin necesidad de formalizar una alianza electoral.
Qué son las colectoras y cuál es el antecedente citado
Las listas colectoras no constituyen una novedad en la política argentina.
Se trata de un mecanismo mediante el cual dos o más fuerzas políticas pueden competir entre sí en determinadas categorías electorales mientras respaldan conjuntamente una candidatura en otra.
El antecedente mencionado es el de 2011, cuando Cristina Kirchner fortaleció su candidatura presidencial mediante dos listas colectoras en la provincia de Buenos Aires.
En aquella oportunidad:
- Daniel Scioli, por el PJ, encabezó una de las listas para gobernador.
- Martín Sabbatella, por Nuevo Encuentro, lideró la otra.
- Ambas competían entre sí por la gobernación bonaerense.
- Las dos, sin embargo, sumaban votos para la candidatura presidencial de Cristina Kirchner.
Ese ejemplo sirve como referencia para comprender el mecanismo que actualmente analiza el Gobierno, aunque los libertarios insisten en remarcar que el formato sería diferente por desarrollarse dentro del régimen de Boleta Única de Papel.
El objetivo político detrás de la reforma
Más allá de los argumentos públicos que utilizará el Gobierno, la iniciativa tiene un objetivo que trasciende el aspecto administrativo.
La Casa Rosada justificará la reforma bajo dos ejes principales:
- El ahorro de recursos públicos.
- La reducción de la saturación electoral que genera la sucesión de comicios.
Sin embargo, según la información disponible, el propósito central es político.
El nuevo esquema permitiría que Javier Milei acumule votos para una eventual reelección sin necesidad de cerrar alianzas formales con espacios como el PRO o la UCR.
Al mismo tiempo, esos partidos conservarían:
- Su identidad política.
- Sus estructuras partidarias.
- Sus bloques propios en la Cámara de Diputados.
En el caso específico de los gobernadores aliados, también podrían enganchar sus listas locales debajo de la candidatura presidencial de Milei, aprovechando la capacidad del Presidente para aportar tracción electoral en provincias donde las fuerzas locales carecen de un candidato presidencial competitivo.
Impacto sobre la oposición y las internas partidarias
El eventual reemplazo de las PASO modificaría además el funcionamiento interno de la oposición.
Las primarias constituyen actualmente una herramienta para ordenar disputas internas y seleccionar candidaturas competitivas mediante el voto ciudadano.
La eliminación o suspensión de ese mecanismo afectaría especialmente al peronismo, donde las diferencias entre kicillofistas, cristinistas, massistas y sectores del peronismo federal aparecen cada vez más alejadas de la posibilidad de construir listas de unidad.
Las colectoras ofrecerían un margen para competir entre distintos espacios, pero con una diferencia sustancial respecto del sistema de PASO: no desembocarían en una lista única, sino que cada sector mantendría su propia estructura y representación.
Las conversaciones con gobernadores y el intercambio político
Las negociaciones abiertas por el Gobierno incluyen otros elementos que también forman parte de la discusión.
Fuentes con diálogo con gobernadores reconocen que existe la posibilidad de que el oficialismo presente candidatos de baja intensidad en provincias administradas por mandatarios aliados.
La lógica política detrás de esa alternativa fue resumida por un referente de la UCR, quien sostuvo que permitir la reelección de los gobernadores y la conservación de diputados propios, a cambio del respaldo a la reelección presidencial de Milei, podría resultar suficiente para alcanzar acuerdos en algunos distritos.
Las dudas que todavía persisten
Pese al avance de las conversaciones, tanto desde la oposición como desde sectores del radicalismo sostienen que aún existen numerosos aspectos sin definir.
Entre las principales incógnitas aparecen:
- Cómo quedará diseñado el modelo de Boleta Única de Papel con colectoras.
- Cuántas colectoras estarán permitidas.
- Cuál será el funcionamiento definitivo del sistema.
Un senador con voto considerado clave sintetizó ese escenario al señalar que, hasta el momento, nadie ha visto una propuesta concreta y que la iniciativa continúa siendo apenas un globo de ensayo.
Desde distintos sectores del radicalismo también advierten que un eventual acuerdo solamente tendría sentido si el partido decide respaldar a Milei como candidato presidencial.
No obstante, remarcan que esa definición corresponde a la Convención Nacional de la UCR, y no exclusivamente a un grupo de gobernadores.
Además, plantean una incertidumbre política de mediano plazo: qué ocurriría si dentro de seis meses el Presidente perdiera respaldo social.
El papel decisivo del Senado
La viabilidad de la reforma depende, en gran medida, del Senado.
Para aprobar una modificación de estas características será necesaria la mayoría absoluta, es decir, 37 votos afirmativos.
En ese escenario, las diez bancas de la UCR adquieren un valor determinante.
Incluso dentro del oficialismo reconocen que, sin un entendimiento que incluya al radicalismo, la iniciativa difícilmente pueda convertirse en ley.
La evaluación libertaria es clara: si el acuerdo no contiene a la UCR, la reforma no podrá aprobarse en el Senado. Al mismo tiempo, consideran que, una vez superado ese obstáculo, el panorama sería más favorable en la Cámara de Diputados, donde estiman que el proyecto tendría mayores posibilidades de avanzar.