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Crónica de una jornada histórica

Pablo Grillo en Plaza de Mayo: el fotógrafo herido por la Gendarmería volvió a las calles

Tras sobrevivir a una agresión que le causó lesiones gravísimas, el reportero registró la movilización por los 50 años del Golpe desde el escenario central. Su reaparición coincide con un fallo de Casación que confirma el procesamiento del gendarme que lo atacó frente al Congreso.

24 Marzo de 2026 16.34

Un regreso simbólico a la Plaza de Mayo

Este martes 24 de marzo, al cumplirse 50 años del Golpe de Estado perpetrado en 1976, la Plaza de Mayo no solo fue el epicentro del reclamo de memoria, sino también el escenario de un regreso cargado de significado profesional y humano. El fotógrafo Pablo Grillo, cuya salud fue seriamente comprometida el año pasado tras una violenta intervención de las fuerzas de seguridad, se sumó de manera activa a la movilización masiva que colmó el centro porteño. Visiblemente más recuperado de las secuelas físicas que marcaron su último año, el fotoperiodista no asistió como un manifestante más, sino que retomó su labor documental desde una posición estratégica para capturar la magnitud del evento.

Grillo siguió el desarrollo de las nutridas columnas de manifestantes desde el escenario central ubicado en la plaza, un sitio de alta visibilidad que le permitió registrar con su lente el ingreso de las diversas organizaciones y ciudadanos. Su presencia en esta fecha tan relevante para las instituciones democráticas subraya la resiliencia de quienes, ejerciendo su oficio de informar, han sido víctimas de la violencia estatal en tiempos recientes. El fotoperiodista transformó así su propia experiencia de dolor en un nuevo registro visual de la historia argentina contemporánea, capturando las banderas y consignas que recordaron el medio siglo transcurrido desde el inicio de la dictadura militar.

El trasfondo de una recuperación bajo custodia judicial

La reaparición de Pablo Grillo en el ejercicio activo de su profesión ocurre tras meses de una difícil rehabilitación física y una intensa batalla en los tribunales federales. Cabe recordar que el año pasado, mientras cubría una de las marchas de los jubilados frente al Congreso Nacional, el reportero resultó herido de gravedad por efectivos de la Gendarmería. Aquel episodio, que generó un fuerte repudio de las asociaciones de prensa y organismos de derechos humanos, lo mantuvo alejado de las coberturas de calle hasta esta jornada conmemorativa, donde volvió a situarse frente a la realidad social del país con su equipo de trabajo habitual.

El regreso de Grillo a la actividad coincide cronológicamente con un avance decisivo en la causa penal que investiga su agresión. A principios de este mes de marzo, la Cámara Federal de Casación Penal emitió una resolución fundamental que despeja el camino hacia el esclarecimiento total de los hechos y la determinación de responsabilidades. El máximo tribunal penal del país rechazó un recurso de queja presentado por la defensa y confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Jesús Guerrero, señalado como el responsable directo de las lesiones que afectaron la integridad del fotógrafo durante el operativo frente al Palacio Legislativo.

Los fundamentos del fallo contra la Gendarmería

La decisión judicial fue adoptada por la Sala II de la Cámara de Casación, integrada por los magistrados Alejandro W. Slokar, Guillermo J. Yacobucci y Ángela E. Ledesma. Los jueces declararon inadmisible el planteo de la defensa de Guerrero, ratificando la gravedad de los cargos que pesan sobre el integrante de la fuerza de seguridad. La justicia ha tipificado el accionar del uniformado bajo figuras penales que reflejan un uso desproporcionado y abusivo de la fuerza pública contra un civil que se encontraba cumpliendo funciones periodísticas en la vía pública en el marco de una protesta social.

El procesamiento confirmado por el tribunal incluye delitos de extrema gravedad, tales como lesiones gravísimas agravadas por el abuso de su función, en concurso real con abuso de armas agravado. Un dato técnico alarmante que surge de la resolución judicial es que esta conducta violenta fue reiterada en cinco oportunidades durante la manifestación del año pasado frente al Congreso. Para los jueces Slokar, Yacobucci y Ledesma, el daño permanente ocasionado a Grillo y la utilización indebida del armamento reglamentario de la fuerza configuran una responsabilidad penal ineludible que ahora deberá ser ventilada en las instancias finales del proceso oral y público.

Memoria y justicia en el presente democrático

La imagen de Pablo Grillo tomando fotografías de las columnas de manifestantes desde el escenario central de Plaza de Mayo une dos temporalidades de la demanda de justicia en el país. Mientras la multitud recordaba el quiebre constitucional de hace cinco décadas y exigía castigo para los crímenes de la dictadura militar, el fotoperiodista ejercía su derecho a trabajar respaldado por un fallo reciente que condena los abusos de poder del presente. Esta coincidencia temporal refuerza la importancia de la vigilancia social e institucional sobre el accionar de las fuerzas de seguridad y el respeto irrestricto a la libertad de prensa en democracia.

Este 24 de marzo, la participación de Grillo permitió que su biografía personal de supervivencia se integrara al registro documental de la historia nacional. La ratificación de la calificación de lesiones gravísimas por parte de la justicia no solo representa un acto de reparación individual para el trabajador de prensa, sino que establece un límite institucional claro al accionar policial. Así, entre el registro de su cámara y los dictámenes de los tribunales de casación, la jornada de los 50 años del Golpe sumó un capítulo de justicia efectiva para quienes hoy defienden el derecho a la información desde la primera línea de los acontecimientos sociales.