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Conflicto docente en Catamarca

UNCA: masivo acatamiento en la tercera jornada del paro

La docencia de la Universidad Nacional de Catamarca ratifica su reclamo por la plena aplicación de la Ley de Educación Superior y una deuda salarial que ya supera el 51%.

18 Marzo de 2026 17.46

La educación pública argentina atraviesa una semana crucial, marcada por la profundización de los planes de lucha en todo el territorio nacional. En este escenario, la Tercera Jornada del Paro de una semana —medida de fuerza impulsada originalmente por la CONADU Histórica— ha encontrado en la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) un bastión de resistencia y visibilidad. La convocatoria local, liderada de manera firme por el Gremio Docente Universitario (GDU), ha logrado un masivo acatamiento, paralizando las actividades académicas y enviando un mensaje contundente a las autoridades nacionales y locales sobre la gravedad de la situación actual.

Un reclamo que se profundiza: Salarios y legalidad

La situación actual no se limita a una mera disputa por porcentajes; se trata de una demanda estructural por la dignidad del trabajador docente. El colectivo de profesores de la UNCA, a través de su adhesión a esta huelga prolongada, está ratificando de forma elocuente una serie de puntos que consideran innegociables para la supervivencia del sistema. Entre las exigencias centrales se destaca la plena aplicación de la Ley de Educación Superior, garantizando que el marco normativo vigente se respecte en su totalidad para asegurar la estabilidad y los derechos que la ley otorga a la institución y sus trabajadores.

Asimismo, la protesta pone el foco en la alarmante situación financiera de los profesionales, denunciando formalmente una deuda que ya supera el 51% en los salarios docentes. Este desfasaje representa una pérdida de poder adquisitivo sin precedentes que afecta directamente la calidad de vida de quienes sostienen las aulas. En este contexto de asfixia económica, el gremio reclama con firmeza la ¡libertad! para negociar en paritarias libres, exigiendo que los encuentros se lleven a cabo conforme a derecho, sin techos impuestos ni condiciones externas que vulneren la autonomía de las partes para llegar a acuerdos justos y sostenibles en el tiempo.

Exigencias a la conducción universitaria: Del "paliativo" a la acción

Uno de los puntos más críticos de la narrativa actual es el papel que deben desempeñar los gestores universitarios en medio de la crisis. El GDU ha emitido una exhortación directa a la conducción universitaria de la UNCA, instándolos a cambiar su postura pasiva ante el conflicto y la falta de presupuesto. Según la visión de los huelguistas, no es momento para soluciones superficiales que solo dilaten el problema de fondo. El pedido hacia el Rectorado y las máximas autoridades es que deben dejar de buscar "paliativos" ante las medidas de fuerza. En lugar de intentar mitigar el impacto del paro con soluciones temporales o parches administrativos, los docentes demandan que la conducción se ponga al frente del cogobierno universitario con una presencia activa y transformadora.

Esta demanda de liderazgo implica que las autoridades actúen de manera enérgica y decidida en dos frentes simultáneos que se consideran vitales para el futuro institucional. Por un lado, se requiere instrumentar los mecanismos de aplicación de la ley dentro del ámbito interno de la universidad para asegurar los derechos adquiridos de todo el cuerpo académico. Por otro lado, es imperativo desarrollar acciones concretas en el Congreso de la Nación, espacio donde se dirimen actualmente los presupuestos y las leyes que afectan de forma directa al sector educativo y su funcionamiento cotidiano.

El frente legislativo: Frenar la reforma pretendida

La preocupación de la docencia en la UNCA trasciende lo inmediato de la liquidación de haberes mensuales, proyectándose hacia la defensa del modelo de universidad pública. Existe una alerta máxima respecto a los planes del Gobierno Nacional para el sector universitario en su conjunto. El paro de una semana funciona también como una barrera de contención contra la reforma pretendida por el Gobierno, la cual es vista por el sector gremial como una amenaza directa a la estructura actual del sistema educativo nacional y a su histórica excelencia académica.

Para el GDU, la única forma de garantizar el futuro de la educación superior es que los representantes de la universidad asuman un rol político activo para impedir esta reforma en el ámbito legislativo. El masivo acatamiento registrado en esta tercera jornada no solo refleja el descontento salarial, sino también una decisión colectiva de proteger la autonomía y la legalidad frente a los intentos de modificación del estatus quo universitario. En definitiva, la UNCA se encuentra hoy en un punto de inflexión donde la unidad gremial y la determinación de sus docentes han puesto en primer plano la necesidad de que la justicia salarial y el respeto a la ley dejen de ser promesas para convertirse en realidades efectivas que sostengan el prestigio de la institución.