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Ecología y ciencia

Alarma en la Antártida: la expansión total de la gripe aviar pone en jaque a la fauna nativa

Científicos advierten que el virus H5N1 ha colonizado la costa occidental tras recorrer 900 kilómetros. La vulnerabilidad de especies escasas como pingüinos y lobos marinos genera temor por posibles extinciones.

17 Febrero de 2026 17.19

La comunidad científica internacional ha encendido las alarmas tras los últimos hallazgos en el continente blanco. Lo que comenzó como una sospecha en abril de 2024 se ha transformado hoy en una realidad devastadora: el virus de la gripe aviar H5N1 se ha expandido completamente por la región antártica. Tras menos de dos años desde su detección inicial, los especialistas confirman que la amenaza ya no es potencial, sino una crisis sanitaria en curso que afecta a especies emblemáticas a lo largo de 900 kilómetros de la costa occidental. La gravedad de la situación fue relevada durante la última expedición científica realizada en este verano austral, y el diagnóstico es sombrío, no solo por la velocidad de propagación, sino por la fragilidad intrínseca del ecosistema. Como advirtieron expertos a la agencia AFP, las especies que habitan la Antártida son, por definición, escasas a nivel global, lo que convierte cualquier brote masivo en un riesgo existencial para la biodiversidad del planeta.

El origen de este seguimiento se remonta a abril de 2024, cuando el científico chileno Víctor Neira, de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Chile y del Instituto Antártico Chileno (Inach), detectó junto a su equipo la presencia del virus en cinco skuas infectadas, aves también conocidas como págalos. Aquella investigación, cuyos hallazgos fueron publicados en la prestigiosa revista suiza Frontiers in Veterinary Science, marcó el punto de entrada oficial del patógeno al continente. Desde ese hito, el virus ha demostrado una capacidad de adaptación y movimiento inquietante, propagándose hacia otras especies nativas bajo la lupa de los investigadores. Neira, quien lleva una década analizando las variantes de la influenza en este territorio hostil, lamentó que el virus haya colonizado ya toda el área que los equipos tienen capacidad de estudiar.

Especies bajo ataque y letalidad extrema

La última expedición arrojó resultados concluyentes sobre el alcance del contagio en la zona, detectando casos positivos en una decena de especies fundamentales para el equilibrio biológico del ecosistema. Los científicos hallaron rastros del virus en el cormorán antártico, la gaviota dominicana, y ejemplares de pingüinos de Adelia y de Papúa, además de afectar a mamíferos como el lobo fino antártico. Para Neira, la peligrosidad del H5N1 radica en su efectividad mortífera, ya que esta enfermedad es capaz de matar al 100% de las aves en periodos de tiempo extremadamente cortos. En apenas uno o dos días, el patógeno puede llegar a eliminar entre el 90% y el 100% de los animales de un lugar específico.

A pesar de que las organizaciones internacionales como la IUCN categorizan a algunas de estas especies bajo un riesgo de preocupación menor, la realidad estadística en el terreno es mucho más frágil. Poblaciones como la del cormorán antártico o las skuas antárticas cuentan con apenas unos 20.000 individuos a nivel mundial. Esta escasez global implica que, si el virus continúa fortaleciéndose y afectando gravemente a estas colonias, cualquier especie podría pasar rápidamente a estar en peligro de extinción, transformando un brote regional en una pérdida biológica irreparable.

Desafíos logísticos y el contexto de una crisis global

Uno de los puntos más preocupantes para los investigadores es que la cifra de decenas de animales infectados detectados hasta el momento podría ser solo una fracción del total real. Las condiciones climáticas extremas de la Antártida imponen límites severos a la labor científica, ya que las bajas temperaturas impiden realizar exploraciones de campo por más de un par de horas al día. Esta limitación sugiere que el número de muertes efectivas es probablemente mucho mayor al registrado por los equipos humanos.

Esta crisis en el continente blanco no es un evento aislado, sino que se inserta en una ola global de influenza aviar que, desde 2021, ha diezmado a millones de aves silvestres y mamíferos en América, Asia y Europa debido a los flujos migratorios. Los antecedentes en la región circundante ya habían dado avisos alarmantes; en 2023, la gripe aviar acabó con aproximadamente 1.300 pingüinos de Humboldt en Chile, lo que representó la pérdida del 10% de su población total, según los reportes del Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca). La expansión total confirmada este verano en la Antártida marca un punto de no retorno en la protección de la fauna nativa más aislada del mundo.