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Alergias primaverales: los síntomas a tener en cuenta y las medidas para prevenirlas

Con la llegada de la primavera aumentan la presencia de pólenes, el contacto con insectos y determinados cambios en la exposición ambiental que pueden desencadenar reacciones alérgicas.

23 Septiembre de 2026 08.43

La llegada de la primavera modifica las condiciones de exposición ambiental y, con ellas, aumentan algunos de los factores capaces de desencadenar síntomas en personas alérgicas. Entre ellos aparecen especialmente los pólenes y el contacto con determinados insectos, situaciones que requieren medidas de prevención para quienes presentan este tipo de reacciones.

La doctora Natalia Lozano, pediatra especialista en alergia e inmunología, explicó las principales recomendaciones para disminuir el contacto con los alérgenos durante esta época del año y señaló los cuidados que pueden incorporarse a las actividades cotidianas.

Las enfermedades alérgicas aparecen cuando el organismo desarrolla una respuesta exagerada frente a sustancias que, por sí mismas, son inocuas. Esas sustancias reciben el nombre de alérgenos y pueden tener distintos orígenes. Durante la primavera adquieren especial relevancia las alergias respiratorias relacionadas con los pólenes de árboles, gramíneas y malezas, debido a que esas especies atraviesan durante esta estación su período de floración.

El contacto con estos elementos puede producir diferentes manifestaciones, especialmente cuando una persona alérgica inhala polen. La reacción puede afectar la nariz y los ojos, dando lugar a una rinoconjuntivitis alérgica, o comprometer los bronquios, en el caso del asma alérgica.

Estornudos, picazón y congestión

Las manifestaciones de las alergias respiratorias pueden presentarse de diferentes maneras. Entre los síntomas mencionados se encuentran los estornudos repetidos, la picazón nasal y ocular, la secreción acuosa y la congestión nasal.

En las personas que tienen asma, además, pueden aparecer silbidos al respirar o falta de aire. La identificación de estas señales resulta relevante para quienes ya tienen antecedentes de enfermedades alérgicas, particularmente durante una época en la que aumenta la exposición a los pólenes de árboles, gramíneas y malezas.

En este contexto, las medidas de prevención apuntan principalmente a reducir la exposición al polen y a sostener los cuidados indicados para cada persona.

La especialista recomendó, entre otras medidas, prestar atención a los momentos elegidos para ventilar los ambientes. La indicación es hacerlo durante períodos breves, temprano por la mañana o al atardecer, evitando los momentos en los que existe una mayor concentración ambiental de polen.

Cómo disminuir la exposición al polen

Las actividades cotidianas también pueden adaptarse para disminuir el contacto con los alérgenos durante la primavera. Entre las recomendaciones se encuentra el uso de anteojos de sol al salir, especialmente como medida para reducir la exposición de los ojos.

Durante las jornadas con viento o cuando se permanece en lugares con abundante vegetación, también puede ser útil utilizar una mascarilla o un pañuelo. El cuidado no termina al regresar al hogar. En ese momento se recomienda cambiarse la ropa y ducharse, como parte de las medidas destinadas a reducir la exposición al polen.

La doctora Lozano también remarcó un aspecto relacionado con el tratamiento: la importancia de consultar al médico para ajustar la medicación preventiva y no suspender el tratamiento de base que haya sido indicado. De esta manera, la prevención combina medidas destinadas a disminuir el contacto con los alérgenos ambientales y el seguimiento médico correspondiente.

Entre las principales recomendaciones frente al polen se encuentran:

  • Ventilar los ambientes durante períodos breves.
  • Preferir las primeras horas de la mañana o el atardecer para hacerlo.
  • Evitar los momentos de mayor concentración ambiental.
  • Utilizar anteojos de sol al salir.
  • En jornadas ventosas o lugares con mucha vegetación, considerar el uso de mascarilla o pañuelo.
  • Al regresar a casa, cambiarse la ropa y ducharse.
  • Consultar al médico para ajustar la medicación preventiva.
  • No suspender el tratamiento de base indicado.

Abejas, avispas y hormigas coloradas

La primavera no solo modifica la exposición a los pólenes. También aumenta la posibilidad de contacto con himenópteros, entre los que se encuentran las abejas, las avispas y las hormigas coloradas.

Una picadura puede generar una reacción local considerada normal, caracterizada por dolor, enrojecimiento e hinchazón leve.  Sin embargo, en las personas alérgicas la respuesta puede alcanzar una intensidad considerablemente mayor. Las reacciones pueden ir desde manifestaciones locales extensas hasta una anafilaxia.

Por este motivo, también resulta importante adoptar medidas preventivas cuando se realizan actividades al aire libre, especialmente en lugares donde pueda existir contacto con estos insectos.

Una de las recomendaciones consiste en evitar ropa de colores brillantes y perfumes o productos con aromas intensos. También se aconseja revisar cuidadosamente vasos, latas y envases antes de beber al aire libre.

El objetivo de estas medidas es reducir las posibilidades de contacto con los insectos durante actividades cotidianas en espacios abiertos.

Precauciones durante las actividades al aire libre

Las recomendaciones también alcanzan las actividades realizadas sobre el césped y las tareas que implican contacto con la vegetación. La especialista aconseja caminar con calzado sobre el césped, mientras que para realizar tareas de jardinería o durante excursiones recomienda utilizar pantalones y mangas largas.

Otro aspecto señalado por Lozano está relacionado con la reacción frente a una abeja o avispa cuando se acerca a una persona. En esas circunstancias, la recomendación es mantener la calma, alejarse lentamente y evitar los manotazos. La conducta resulta especialmente importante para quienes tienen alergia a los insectos, ya que la prevención comienza por reducir las posibilidades de contacto y evitar situaciones que puedan favorecer una picadura.

Diagnóstico preciso y un plan para actuar

Ante la sospecha de una alergia a insectos, la doctora Lozano destacó la importancia de contar con un diagnóstico preciso. Para las personas que ya tienen identificada esta condición, también resulta fundamental llevar la medicación de rescate indicada y disponer de un plan de acción que permita que otras personas sepan cómo asistir al paciente si fuera necesario.

El diagnóstico y la preparación ante una eventual reacción forman parte, de este modo, de una estrategia de prevención que no se limita a evitar los alérgenos, sino que contempla también qué hacer frente a una exposición.

La especialista resumió ese enfoque con una definición que pone el acento en la preparación y el seguimiento adecuado: "En las enfermedades alérgicas la mejor forma de prevenir es tener un diagnóstico preciso y un plan de acción terapéutico acorde al diagnóstico".

Prevención durante una estación de mayor exposición

La primavera reúne distintos factores que pueden favorecer la aparición de reacciones alérgicas. Por un lado, se incrementa la presencia de pólenes de árboles, gramíneas y malezas durante su período de floración; por otro, aumenta la posibilidad de contacto con abejas, avispas y hormigas coloradas.

Frente a este escenario, las medidas recomendadas apuntan a reducir la exposición y sostener los tratamientos indicados. La ventilación breve en horarios determinados, el uso de anteojos de sol, mascarilla o pañuelo en determinadas circunstancias, el cambio de ropa y la ducha al regresar al hogar constituyen parte de las precauciones frente al polen.

En el caso de los insectos, la prevención incluye evitar colores brillantes y aromas intensos, revisar los recipientes antes de beber al aire libre, utilizar calzado sobre el césped y vestir pantalones y mangas largas para actividades como jardinería o excursiones.

Para quienes ya presentan alergias, el seguimiento médico adquiere un papel central. No suspender el tratamiento de base, consultar para ajustar la medicación preventiva cuando corresponda y contar con un diagnóstico preciso permiten establecer un esquema acorde con cada situación.

Así, ante una primavera con mayor exposición a distintos alérgenos, la prevención se construye a partir de medidas concretas y del conocimiento de los propios factores de riesgo. Reconocer los síntomas, reducir el contacto con aquello que puede desencadenarlos y contar con un plan de acción terapéutico acorde al diagnóstico son los ejes señalados por la especialista para atravesar esta época del año con mayores cuidados.