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Prevención en salud materna

Chikungunya y embarazo: claves para proteger al recién nacido

El Ministerio de Salud advierte sobre los riesgos de transmisión vertical y la necesidad de extremar cuidados en la etapa final de la gestación para evitar cuadros neonatales graves.

19 Marzo de 2026 14.26

La gestión de la salud pública enfrenta un desafío crítico ante la circulación del virus chikungunya, especialmente en lo que respecta a la protección de las personas gestantes. Según la información difundida por el Ministerio de Salud de la provincia, la infección por este virus durante el embarazo no es un riesgo uniforme, sino que presenta una peligrosidad estratificada según el momento de la gestación. La mayor preocupación de las autoridades sanitarias radica en el alto riesgo de transmisión al recién nacido si la madre presenta síntomas pocos días antes o durante el momento del parto, lo que puede derivar en cuadros clínicos de extrema gravedad para el neonato.

Si bien la infección puede ocurrir en cualquier etapa del desarrollo fetal, los datos técnicos indican que si el contagio sucede durante el primer o segundo trimestre, las complicaciones graves son estadísticamente menos comunes. El escenario cambia drásticamente al alcanzar la etapa final del embarazo, donde el riesgo principal se concentra debido a la posibilidad de una infección neonatal grave. Por esta razón, la cartera sanitaria hace especial hincapié en la prevención de picaduras como la herramienta fundamental para salvaguardar la salud en los primeros días de vida.

Riesgos específicos y consecuencias de la transmisión materno-fetal

La principal amenaza del chikungunya en este grupo poblacional es la denominada transmisión vertical. Cuando una madre presenta fiebre pocos días antes o durante el parto, el riesgo de transmitir el virus al bebé es significativamente elevado. A diferencia de otros virus similares, se han establecido distinciones clínicas importantes para llevar claridad a las pacientes; por ejemplo, a diferencia del Zika, el virus chikungunya no se asocia comúnmente con malformaciones congénitas en el feto. Sin embargo, esto no resta importancia al cuadro, ya que se pueden producir complicaciones gestacionales serias, incluyendo el posible adelanto del parto, lo que deriva en un parto prematuro.

Esta distinción es vital para el seguimiento médico, ya que, aunque el feto no presente malformaciones estructurales, su vitalidad tras el nacimiento depende de que no se produzca el contagio en el canal de parto o en las horas críticas previas. La transmisión materno-fetal representa un reto para los equipos de obstetricia y neonatología, quienes deben estar alerta ante cualquier signo febril en la madre durante el último tramo del embarazo.

Sintomatología: señales de alerta para la consulta inmediata

El virus chikungunya se manifiesta tras un periodo de incubación que oscila entre los 3 a 7 días posteriores a la picadura del mosquito infectado. Para las personas embarazadas, reconocer estos signos es fundamental para una intervención oportuna. El cuadro clínico suele comenzar con una fiebre alta repentina acompañada de un dolor articular intenso (artralgia) que, en muchos casos, resulta inhabilitante para realizar actividades cotidianas. Otros síntomas frecuentes incluyen el dolor de cabeza, el dolor muscular, la aparición de erupción cutánea o sarpullido, dolor abdominal intenso, vómitos persistentes y sangrado de mucosas.

En casos donde la infección avanza, la paciente puede experimentar somnolencia o letargo. Ante la presencia de cualquiera de estas manifestaciones, la recomendación oficial es no automedicarse bajo ninguna circunstancia y realizar una consulta médica inmediata. Una vez que se confirma un diagnóstico positivo, es estrictamente necesario que la paciente realice un aislamiento efectivo, utilizando repelentes y mosquiteros con el fin de evitar que mosquitos sanos piquen a la persona infectada y continúen la cadena de transmisión hacia otros miembros de la comunidad.

Estrategias de prevención y control del vector

Dado que el transmisor del chikungunya es el mosquito Aedes aegypti, la lucha contra la enfermedad se centra en el control ambiental y la protección personal mecánica. El Ministerio de Salud insta a la población, y en particular a las familias con integrantes gestantes, a intensificar la eliminación de potenciales criaderos de mosquitos en el hogar. Esto implica descartar cualquier recipiente que pueda acumular agua estancada, lugar donde el vector deposita sus huevos.

Para evitar el contacto directo con el mosquito, se deben seguir pautas de cuidado personal rigurosas como la utilización de repelentes aptos para embarazadas, el uso de ropas de mangas largas y holgadas de colores claros, y la instalación de mosquiteros en aberturas y camas. Estas medidas combinadas reducen drásticamente la probabilidad de picaduras. La prevención no es solo una responsabilidad individual, sino una estrategia colectiva para garantizar un entorno seguro durante el embarazo y proteger la salud de los futuros ciudadanos desde su nacimiento.