El viernes pasado, las comunidades educativas de los colegios Sor Pierina de Tinogasta, Clorinda Orellana Herrera de Chumbicha e Inmaculada Concepción de Recreo protagonizaron una jornada de encuentro, fraternidad y fe, con una peregrinación desde la localidad de Esquiú hasta El Suncho, en el departamento La Paz.
La actividad se desarrolló en el marco del Año Jubilar por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, una celebración que convocó a las comunidades educativas alrededor de la figura y el testimonio del religioso.
Con alegría y gratitud, alrededor de 200 personas, entre estudiantes, docentes y directivos, participaron de la caminata. El recorrido se convirtió en una experiencia compartida, inspirada en la vida del Beato Mamerto Esquiú y en los valores que, según expresaron los organizadores, continúan guiando a quienes forman parte de estas comunidades educativas.
La propuesta no se limitó a un desplazamiento entre dos localidades. Para sus protagonistas, cada tramo del camino representó una oportunidad para encontrarse, compartir y renovar compromisos vinculados con la vida comunitaria y la fe.

El compromiso de caminar juntos
Durante la jornada, los participantes pusieron especialmente en valor aquellos principios que identifican con la enseñanza y el testimonio del Beato Mamerto Esquiú. "A través de cada paso, renovamos nuestro compromiso de vivir los valores que él nos enseñó: la humildad, el servicio, el amor a Dios y la entrega generosa a los demás", manifestaron los organizadores.
La expresión sintetizó el sentido que las comunidades educativas atribuyeron a la peregrinación. El camino compartido fue presentado como una oportunidad para trasladar esos valores a la experiencia cotidiana y fortalecer los vínculos entre estudiantes, docentes y directivos.
La jornada también estuvo acompañada por las condiciones propias del recorrido. El viento no fue impedimento para seguir adelante con espíritu de peregrinos, destacaron quienes participaron de la actividad.
Pese a esa circunstancia, el grupo continuó el trayecto hasta alcanzar el predio de El Suncho, donde aguardaba otro de los momentos centrales de la jornada.

La llegada a El Suncho y la celebración de la Eucaristía
Una vez que las comunidades educativas llegaron al predio de El Suncho, se compartió la Eucaristía, que fue presidida por el párroco anfitrión, padre Humberto Carrizo.
La celebración contó además con la concelebración del padre Domingo Chaves, párroco de Nuestra Señora de Luján de Chumbicha. La misa permitió cerrar el recorrido con un espacio de oración y encuentro, luego de la caminata que había reunido a integrantes de las tres comunidades educativas.
La presencia conjunta de estudiantes, docentes y directivos de Tinogasta, Chumbicha y Recreo convirtió la jornada en una instancia de intercambio entre comunidades provenientes de distintas localidades.

Una experiencia para fortalecer los vínculos
Para los participantes, uno de los principales frutos de la peregrinación estuvo relacionado con la posibilidad de compartir el camino y profundizar los vínculos entre las comunidades educativas. "Esta experiencia compartida nos permitió fortalecer los vínculos entre nuestras comunidades educativas, descubrir la riqueza de caminar juntos y reconocer que la fe se alimenta en el encuentro con los hermanos", expresaron los participantes.
La reflexión puso el acento en el valor de la experiencia colectiva. Caminar juntos permitió generar un espacio de encuentro entre personas que forman parte de distintas instituciones educativas, pero que durante la jornada compartieron un mismo recorrido y un mismo propósito.
La peregrinación fue también presentada como una oportunidad de aprendizaje. La experiencia permitió vincular el recorrido físico con una dimensión comunitaria y espiritual, en la que cada participante pudo compartir con otros integrantes de las comunidades educativas.

Gratitud y pedido al Beato Mamerto Esquiú
Al finalizar la jornada, los participantes expresaron su agradecimiento por lo vivido y por la posibilidad de haber compartido esta experiencia en el marco del Año Jubilar.
En ese sentido, dieron gracias "a Dios por este día de gracia y aprendizaje" y formularon un pedido al Beato Mamerto Esquiú para que continúe acompañando el camino de las comunidades. La petición estuvo orientada a que ese acompañamiento se traduzca en la construcción de fraternidad, esperanza y paz en los distintos ámbitos en los que participan.
Los participantes pidieron al Beato Mamerto Esquiú "que siga acompañando nuestros pasos para ser constructores de fraternidad, esperanza y paz en nuestras familias, colegios y comunidades".