La preocupación por el aumento de casos de meningitis volvió a instalarse en el escenario sanitario argentino luego de que se confirmara que, en lo que va de 2026, se registraron 172 casos en el país, una cifra superior a la mediana histórica correspondiente al mismo período epidemiológico de los últimos años.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional, el número actual supera los 152 casos acumulados registrados para la misma semana epidemiológica del período comprendido entre 2022 y 2025, un dato que encendió las alertas sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y vacunación.
La meningitis es una inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal y que cumplen una función esencial en la protección del sistema nervioso central. La enfermedad puede ser causada por distintos agentes, entre ellos virus, bacterias, hongos y parásitos, aunque las formas bacterianas representan los cuadros más graves y de mayor preocupación sanitaria.
Una enfermedad que puede avanzar rápidamente
Uno de los aspectos más complejos de la meningitis es la rapidez con la que puede evolucionar. Las infecciones bacterianas pueden progresar en pocas horas y generar consecuencias severas, como daño neurológico permanente e incluso la muerte, especialmente en los grupos más vulnerables.
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina y comprenden:
- Fiebre alta
- Dolor de cabeza intenso
- Rigidez en el cuello
- Sensibilidad a la luz
- Náuseas y vómitos
- Alteraciones del estado mental
Sin embargo, uno de los principales problemas señalados por los especialistas es que las primeras manifestaciones de la enfermedad suelen confundirse con otras afecciones comunes, lo que retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
En bebés y recién nacidos, además, los signos pueden resultar menos específicos. En esos casos, la enfermedad puede manifestarse mediante irritabilidad, llanto persistente, somnolencia, rechazo al alimento o fontanelas abultadas. El infectólogo pediatra Enrique Casanueva, jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral, remarcó la importancia de actuar rápidamente ante los síntomas.
"Reconocer estos signos y consultar de forma precoz es clave para iniciar el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas", explicó.
Casos por encima de lo esperado
El aumento de casos registrado durante las últimas semanas reforzó la preocupación de las autoridades sanitarias y de los especialistas en enfermedades infecciosas.
En paralelo al crecimiento nacional, la provincia de Salta confirmó ocho casos de distintas etiologías en las últimas semanas, una situación que volvió a poner el foco sobre la vigilancia epidemiológica y la prevención. El informe señala que la enfermedad puede dejar secuelas irreversibles y destaca la necesidad de sostener medidas preventivas constantes, especialmente en los grupos más expuestos.
El meningococo y los cuadros más graves
Dentro de las meningitis bacterianas, el meningococo, denominado científicamente Neisseria meningitidis, aparece como uno de los principales agentes asociados a cuadros invasivos y potencialmente fatales. Existen distintos serogrupos de esta bacteria, entre ellos:
- A
- B
- C
- W
- Y
La circulación de estos serogrupos varía según la región y el momento epidemiológico. La enfermedad meningocócica invasiva presenta mayor incidencia durante los primeros años de vida, particularmente en menores de un año, aunque el riesgo permanece elevado hasta los cinco años de edad. Según los datos difundidos, la enfermedad tiene una letalidad estimada de entre el 10% y el 15%, mientras que hasta un 20% de quienes sobreviven pueden desarrollar secuelas permanentes, entre ellas pérdida auditiva, trastornos neurológicos o dificultades cognitivas.
"Más allá de su baja frecuencia, la gravedad de la enfermedad radica en que puede ser aguda y fulminante en niños previamente sanos", señaló Casanueva.
La vacunación como herramienta central
Frente a este escenario, los especialistas remarcan que la vacunación constituye la herramienta más eficaz para prevenir las formas graves de meningitis. El Calendario Nacional de Vacunación incluye distintas vacunas destinadas a prevenir las principales causas bacterianas de meningitis, entre ellas las vinculadas al:
- Meningococo
- Neumococo
- Haemophilous Influenzae tipo b
En el caso específico del meningococo, la vacuna meningocócica conjugada tetravalente brinda protección frente a los serogrupos A, C, Y y W. La estrategia de inmunización busca proteger principalmente a los grupos de mayor riesgo y reducir la circulación de la bacteria en la comunidad.
"La vacunación oportuna permite no solo proteger a quien recibe la dosis, sino también disminuir la transmisión entre contactos cercanos. De hecho, en el caso del Meningococo, los adolescentes y adultos jóvenes presentan las tasas más altas de portación", advirtió el especialista.
La caída de las coberturas y el desafío sanitario
Uno de los puntos que más preocupación genera es la disminución progresiva de las coberturas vacunales con el paso del tiempo. Según los datos difundidos:
- La primera dosis contra el meningococo alcanza una cobertura del 83,5% a los 3 meses.
- El refuerzo de los 15 meses desciende al 72,9%.
- La dosis única aplicada a los 11 años cae al 51,9%.
La baja cobertura en adolescentes resulta particularmente sensible debido al aumento de los contextos de convivencia cercana y, con ello, del riesgo de transmisión.
"Hace años que trabajamos para derribar la idea de que la vacunación es solo para la infancia. A lo largo de toda la vida existen vacunas que ayudan a prevenir enfermedades graves", agregó Casanueva. Además, los datos epidemiológicos muestran que entre 2022 y 2024 el 95% de los casos de meningococo en menores de un año fue causado por el serogrupo B, situación que refuerza la necesidad de evaluar esquemas de inmunización más completos junto a profesionales de la salud.