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Dos papamóviles construidos en seis semanas: todo sobre los vehículos que llevarán a León XIV

Uno de los vehículos estará en Córdoba y el otro recorrerá distintos puntos de Buenos Aires. El ingeniero Julián Benedetti Basone explicó cómo se desarrolló el proyecto, los requerimientos del Vaticano y las condiciones de seguridad para que el pontífice pueda viajar de pie.

6 Noviembre de 2026 13.25

La próxima visita del Papa León XIV a la Argentina motivó la transformación de dos camionetas de doble cabina en vehículos especialmente preparados para trasladar al pontífice durante las actividades previstas en Córdoba y Buenos Aires. Las unidades fueron construidas en apenas seis semanas, a partir de especificaciones remitidas por la Santa Sede, y todavía mantienen bajo reserva buena parte de su imagen definitiva.

El responsable del desarrollo fue Julián Benedetti Basone, ingeniero y líder del proyecto, quien describió el trabajo como una adaptación integral a las necesidades del Vaticano. "Nosotros hicimos dos papamóviles para Argentina", afirmó durante una entrevista en Infobae Al Amanecer.

La tarea no se limitó a modificar el aspecto de las camionetas. El encargo incluyó estructuras nuevas, piezas desarrolladas especialmente y cambios mecánicos para garantizar que el Papa pueda permanecer de pie durante los trayectos. Cada componente debió responder a las indicaciones recibidas desde la Santa Sede, que definió tanto las dimensiones como distintos elementos de presentación y funcionamiento.

Una unidad en Córdoba y otra con recorrido por Buenos Aires

De acuerdo con la distribución prevista, uno de los papamóviles ya fue enviado a Córdoba, mientras que el segundo permanece en Buenos Aires. Esta última unidad cubrirá un recorrido que contempla escalas en Claypole, el Monumento de los Españoles y Luján.

La organización responde al cronograma de actividades del pontífice, que, según explicó el responsable técnico, contempla compromisos en ambas provincias durante una misma jornada. Por ese motivo, el equipo debió preparar dos vehículos con las mismas características, capaces de cumplir las funciones asignadas sin diferencias en su funcionamiento, seguridad o presentación.

Ambas unidades son idénticas y, según Benedetti Basone, llevan la misma patente. Se trata de una particularidad solicitada desde el Vaticano, que también estuvo vinculada con la decisión de construir dos papamóviles en lugar de trabajar sobre una sola camioneta.

La imagen final de los vehículos continúa siendo reservada. Las fotografías que se conocieron hasta el momento muestran diferentes etapas de fabricación, pero no permiten observar completamente cómo serán cuando salgan a la calle. Esa discreción forma parte del compromiso asumido con la Santa Sede. Sobre el diseño aprobado, el ingeniero sostuvo: "El Papa aceptó todo".

Los requerimientos del Vaticano 

El primer contacto para llevar adelante el proyecto se produjo mediante un correo electrónico escrito en italiano. En ese mensaje se detallaban las especificaciones iniciales que debían respetarse para construir los vehículos.

Los requerimientos comprendían dimensiones y características de distintos componentes vinculados con el espacio en el que viajaría el pontífice. Entre ellos, se establecieron medidas para:

El asiento papal.

Los apoyabrazos y el respaldo.

La altura de la plataforma.

Los pasamanos.

Los ornamentos, banderines y escudos.

A partir de esas indicaciones, el equipo argentino elaboró una propuesta y mantuvo sucesivos intercambios con la Santa Sede, tanto por correo electrónico como mediante llamadas virtuales. El diseño fue ajustado durante ese proceso hasta obtener la conformidad final.

La validación contempló la cúpula, las barandas, los laterales y la escalera, además de aspectos relacionados con la comodidad del Papa. La contextura física del pontífice fue uno de los datos considerados obligatorios para el desarrollo, junto con las condiciones necesarias para que pudiera mantenerse de pie mientras el vehículo se desplazara.

La conversión de la camioneta: cómo fue

El punto de partida fue una pickup de doble cabina. Para transformarla en papamóvil, el equipo retiró la sección trasera donde habitualmente se ubican los pasajeros y unió la cabina con la caja de carga mediante refuerzos estructurales y un piso elevado.

La intervención debía conservar los puntos de soldadura y otros elementos de la estructura original. A la vez, era necesario crear un espacio adecuado para cinco personas: el Papa, dos acompañantes ubicados a sus costados y dos integrantes de seguridad sobre las plataformas traseras.

La nueva distribución también modificó la manera en que el vehículo debía soportar el peso. Una camioneta convencional no está preparada para concentrar esa carga en el eje trasero, por lo que fue necesario revisar su comportamiento mecánico.

En ambas unidades se realizaron modificaciones en:

La suspensión.

Los amortiguadores.

El piso y su configuración.

La estructura destinada a soportar la nueva distribución de los ocupantes.

Los papamóviles también incorporan aislantes para reducir las vibraciones, con el objetivo de ofrecer mayor estabilidad mientras el pontífice viaja de pie. Esta condición fue determinante para el diseño interior y para la adaptación de la respuesta de la camioneta sobre el camino.

Una escalera eléctrica y una cúpula termoformada

Entre los componentes desarrollados especialmente se encuentra la escalera trasera, que permite facilitar el acceso al sector papal. El mecanismo funciona de manera eléctrica y se despliega desde la parte posterior cuando el Papa apoya el pie, según detalló Benedetti Basone.

La escalera debía integrarse al conjunto sin comprometer la estructura del vehículo. A su vez, sobre el espacio destinado al pontífice se instaló una cúpula termoformada en una sola pieza, elaborada con materiales determinados por el Vaticano.

La forma curva de ese componente requirió maquinaria específica y un trabajo especializado para conseguir el acabado solicitado. La fabricación de las piezas plásticas demandó más de 20 matrices, cada una de las cuales implicó una tarea artesanal.

La escala del encargo fue muy diferente a la producción masiva de la industria automotriz. Benedetti Basone comparó el proyecto con el ritmo habitual de una planta de fabricación y señaló que en Zárate se produce una camioneta cada 89 segundos. Sin embargo, aclaró que ese dato no representa el ciclo completo de fabricación de un vehículo.

En el caso de los papamóviles, el desafío consistió en desarrollar dos unidades únicas, con componentes exclusivos, sin dejar de cumplir con las condiciones de calidad y seguridad requeridas.

El costo supera ampliamente el de una pickup convencional

El ingeniero evitó revelar una cifra total por el costo de los vehículos, aunque precisó que cada papamóvil supera ampliamente el valor de una camioneta convencional y puede costar más del doble.

El presupuesto contempla distintos elementos, entre ellos:

El precio de la camioneta utilizada como base.

Las modificaciones estructurales.

Las piezas exclusivas.

Las matrices necesarias para fabricar los componentes.

La magnitud del trabajo se relaciona con la cantidad de adaptaciones y desarrollos específicos que debieron incorporarse a las unidades. La construcción en un plazo de seis semanas implicó coordinar la fabricación de piezas, las modificaciones mecánicas y las sucesivas instancias de aprobación con la Santa Sede.

Los papamóviles permanecerán en la Argentina después de la visita

Las dos camionetas pertenecen a la Santa Sede, que encargó al equipo argentino su custodia y cuidado una vez que concluya la visita de León XIV. Por ese motivo, los vehículos permanecerán en el país después de que el pontífice complete su agenda en Córdoba y Buenos Aires.

Benedetti Basone mencionó, en tono de broma, la posibilidad de que uno de los papamóviles llegue algún día al museo de vehículos papales del Vaticano. Según indicó, en los garajes de la Santa Sede ya se exhibe un modelo procedente de Japón.

Mientras tanto, la planta de Zárate recibe visitas de la comunidad en un espacio destinado a recorridos. Allí se desarrolla el trabajo de fabricación que, en esta oportunidad, permitió convertir dos camionetas de uso convencional en vehículos especialmente preparados para acompañar al Papa durante su visita a la Argentina.