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Salud mental en alerta

El suicidio en Argentina es la principal causa de muerte entre los jóvenes: el caso de Catamarca

Entre 2017 y 2025, el total de casos aumentó un 57,6%, según la estadística oficial. El año pasado, 5.209 personas se quitaron la vida y, entre los 15 y los 34 años, el suicidio desplazó a los accidentes de tránsito como principal causa de muerte. Catamarca se encuentra entre las provincias con tasas más elevadas.

31 Agosto de 2026 07.43

El último reporte del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), dependiente del Ministerio de Seguridad, reveló un fuerte aumento de los casos de suicidio en Argentina, con cifras que marcan el mayor registro señalado para el período analizado. Durante 2025 hubo un 22,6% más de víctimas que el año anterior, mientras que la cantidad total ascendió a 5.209 personas.

La evolución de las estadísticas abre distintos interrogantes sobre la transformación de la violencia en el país y, especialmente, sobre el crecimiento de los suicidios entre adolescentes y jóvenes. De acuerdo con los datos disponibles hasta 2024, el 45% de las 4.249 personas que se habían quitado la vida ese año tenía entre 15 y 34 años.

El Observatorio de Política Criminal puso el foco en esta situación y advirtió sobre un cambio en la forma en que se presenta la violencia. Mientras los homicidios muestran una reducción, los suicidios registran un crecimiento que adquiere especial relevancia por su impacto entre las franjas etarias más jóvenes.

Un aumento sostenido desde 2017

Al analizar el período comprendido entre 2017 y 2025, el aumento total de los casos de suicidio alcanzó el 57,6%. Si se considera el crecimiento poblacional registrado durante esos años, la variación es del 43,9%.

El informe más reciente no presenta el desglose de víctimas por edad correspondiente a 2025, pero sí refleja un incremento significativo en la tasa poblacional. En 2024 se habían registrado 9,7 víctimas por cada 100.000 habitantes, mientras que en 2025 la cifra ascendió a 11,8 por cada 100.000 habitantes.

Se trata de un aumento de casi dos puntos porcentuales y del mayor salto interanual de esta variable, al menos desde 2017. Los principales datos señalados son:

  • 5.209 personas se quitaron la vida en 2025.
  • 22,6% fue el aumento de víctimas respecto del año anterior.
  • 11,8 fue la tasa por cada 100.000 habitantes en 2025.
  • 9,7 había sido la tasa registrada en 2024.
  • 57,6% fue el aumento total de casos entre 2017 y 2025.
  • 43,9% representa esa variación al considerar el crecimiento poblacional.

El crecimiento genera preocupación también ante la espera de los datos correspondientes a 2026, que todavía no están disponibles.

Los jóvenes, el grupo que concentra la alarma

El análisis de las cifras entre 2017 y 2024 muestra que los jóvenes constituyen el grupo etario que más viene creciendo dentro de esta estadística.

Se trata de adolescentes y personas en sus veintes y hasta la mitad de sus treintas. En torno a esta población aparecen distintos contextos cotidianos, como las dificultades económicas que complican la posibilidad de proyectar un futuro, incluyendo situaciones de endeudamiento; el malestar vinculado con la sobreexposición a las pantallas; los efectos sobre el relacionamiento social derivados del uso excesivo de redes sociales y el consumo problemático de sustancias.

Sin embargo, el propio análisis advierte que la existencia de estos contextos no permite establecer relaciones directas de causalidad.

Los datos del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS) permiten observar la evolución por grupos de edad. En los adolescentes de 15 a 19 años, la tendencia se mantuvo relativamente estable e incluso registró una baja del 20% en 2024, aunque todavía no se encuentran disponibles los datos de 2025 discriminados por edad.

En números absolutos, la problemática continúa siendo significativa. El pico para este grupo se produjo en 2018, con 432 registros, y cada año alrededor de 380 adolescentes de entre 15 y 19 años resultan víctimas de suicidio. Entre los jóvenes de mayor edad, las cifras de 2024 fueron las siguientes:

  • 561 personas de 20 a 24 años.
  • 567 personas de 25 a 29 años.
  • 486 personas de 30 a 34 años.

La sumatoria de estos grupos, junto con los adolescentes, permite establecer que el 45,3% del total nacional de víctimas de suicidio de 2024, que fue de 4.249 casos, correspondió a adolescentes y jóvenes de entre 15 y 34 años.

El suicidio desplazó a los accidentes de tránsito

Uno de los datos más relevantes destacados por el Observatorio de Política Criminal es que el suicidio pasó a ser la principal causa de muerte en Argentina para el grupo de 15 a 34 años.

De esta manera, desplazó a los accidentes de tránsito, que históricamente ocupaban ese lugar. El informe también plantea otro contrapunto: durante 2025, la tasa de suicidios consumados cuadruplicó la tasa de homicidios.

Mientras la tasa de suicidios fue de 11,8 víctimas cada 100.000 habitantes, la correspondiente a los homicidios se ubicó en 3,6 por cada 100.000 habitantes. Ariel Larroude, abogado experto en política criminal y director del Observatorio, fue responsable del informe titulado "[Ayuda] Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina". Su análisis plantea que, si bien puede observarse una baja en los homicidios, existe una transformación en la configuración de la violencia.

"Lo que tratamos de mostrar es que, si bien se puede 'celebrar' que Argentina bajó mucho los homicidios, hay una trasmutación de la violencia, que pasó de ser interpersonal a personal", expresó.

Larroude aclaró que no se trata de vincular directamente a quienes cometen homicidios con quienes posteriormente deciden quitarse la vida. Sin embargo, consideró que las estadísticas constituyen una fotografía sobre la forma en que se configura la violencia en América Latina y en Argentina y sostuvo que esta situación obliga a una intervención estatal.

Al referirse específicamente a los jóvenes, fue contundente: "La franja de 20 a 34 es la más complicada".

Un sistema de datos con diferencias y subregistros

Otro aspecto que surge del análisis es que las principales cifras sobre suicidios en Argentina provienen del Ministerio de Seguridad y no del Ministerio de Salud.

El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) registra tanto los intentos como los suicidios consumados por semana epidemiológica, aunque en la propia cartera de Salud se reconoce que se trata de cifras "en construcción".

El último BEN de 2025 informó que, entre la semana epidemiológica 1 y la 52, se registraron 748 personas que se quitaron la vida. Sin embargo, los reportes provinciales recopilados por el SNIC del Ministerio de Seguridad contabilizaron más de 5.200 casos. La diferencia expone un importante subregistro. Desde el área de Salud explicaron que el suicidio fue incorporado a la lista de eventos de notificación obligatoria recién en 2023, lo que todavía genera demoras y falencias en los reportes que las provincias envían al sistema nacional.

Catamarca, entre las provincias con tasas más elevadas

El mapa provincial también muestra importantes diferencias. La tasa nacional de suicidios fue de 11,8 víctimas por cada 100.000 habitantes en 2025, un registro similar al de la provincia de Buenos Aires, que alcanzó 11,9, en una jurisdicción donde reside aproximadamente el 40% de la población nacional.

Sin embargo, varias provincias se ubicaron por encima de ese promedio. El ranking de las cinco tasas más altas quedó conformado de la siguiente manera:

  • Entre Ríos: 20,8 por cada 100.000 habitantes, con una variación del 81,1% entre 2017 y 2025.
  • San Luis: 18,9, con una variación del 152,6%.
  • Salta: 17,4, con una variación del 26,6%.
  • Santa Cruz: 16, con una variación del 24,4%.
  • Catamarca: 14,2, con una variación del 55,3%.

De este modo, Catamarca se ubicó entre las cinco provincias con las tasas más elevadas de suicidio, de acuerdo con el informe basado en datos del SNIC y del SAT-SS.

En el extremo opuesto, las tasas más bajas correspondieron a:

  • Río Negro: 6,5.
  • Neuquén: 7,8.
  • Corrientes: 8.
  • Ciudad de Buenos Aires: 8.
  • Misiones: 8,7.

De esas jurisdicciones, solamente Neuquén registró una baja en el número de casos.

El informe también destaca el caso de La Rioja, donde se señala una tasa poblacional de 50 suicidios por cada 100.000 habitantes, mientras que en 2017 se habían registrado 13 casos. En nueve años, el número de víctimas habría aumentado un 284,6%, constituyendo el mayor contraste señalado entre las provincias.

El debate sobre la salud mental y los recursos

El informe del Observatorio de Política Criminal también vinculó el análisis de las cifras con la situación de la salud mental en Argentina. Según el documento, 2025 fue uno de los años con menor porcentaje de ejecución del presupuesto de salud mental, con un 31,2%, por debajo incluso del 36% registrado en 2017.

Larroude planteó la necesidad de declarar la emergencia en salud mental para que las jurisdicciones cuenten con intervención del Estado nacional y mayores recursos.

"Estamos pidiendo que se declare la emergencia en salud mental para que estas jurisdicciones tengan intervención del estado nacional y se les asignen más recursos: más psicólogos, más expertos en salud mental", sostuvo. También remarcó la necesidad de instalar el suicidio en la agenda pública.

Desde su mirada, existen distintos factores que pueden influir en el fenómeno en diferentes medidas. Entre ellos mencionó el denominado "triángulo histórico estudiado por la psicología": ansiedad, depresión y aislamiento.

A esto sumó la preocupación por el consumo de sustancias entre los jóvenes. Según señaló, Argentina presenta una tasa elevada de consumo de marihuana y cocaína en la población económicamente activa: 28 y 5 personas cada 100.000, respectivamente, las consumieron alguna vez durante el último año, según datos atribuidos a la Sedronar. Larroude indicó que esos registros se habrían triplicado en los últimos años.

El director del Observatorio también mencionó la ludopatía como otro factor relevante y puso el foco en un escenario marcado por la falta de puestos de trabajo formal y la crisis de endeudamiento. Según su planteo, estos datos coinciden con un momento difícil, en el que la falta de empleo formal y el endeudamiento afectan especialmente a jóvenes y adultos mayores, ubicados, según describió, en los primeros y últimos estratos de la sociedad.