A nivel meteorológico, 2026 está marcado por un escenario excepcional. Mientras el mundo se aproxima a los picos de uno de los episodios de El Niño más intensos de la historia, crece la preocupación entre científicos y gobiernos por sus posibles efectos.
En Mendoza, sin embargo, ese escenario se analiza desde una perspectiva particular. Una alianza entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) y el Departamento General de Irrigación trabaja en el lanzamiento de una de las plataformas más avanzadas del país para el monitoreo interdisciplinario del clima.
La importancia de esta herramienta está directamente relacionada con las características de Mendoza y con su dependencia del agua proveniente de las montañas. La provincia se encuentra entre las regiones más sensibles a los efectos del Súper Niño. El fenómeno puede provocar impactos severos, aunque también podría generar un beneficio parcial para Mendoza: contribuir a aliviar la megasequía que desde hace años condiciona la disponibilidad de agua y preocupa a las autoridades provinciales.
La nieve de los Andes y una sequía excepcional
El comportamiento de las nevadas en los Andes centrales puede observarse, desde una perspectiva temporal, como un electrocardiograma con subidas y bajadas muy pronunciadas. Hasta hace 16 años, la diferencia entre las nevadas de un invierno y otro podía ser abrupta y tenía consecuencias directas sobre las actividades de la región.
Pero en 2010 comenzó un cambio: las nevadas extremas y abundantes empezaron a disminuir. Desde entonces, la escasez pasó a ser el rasgo predominante.
Los especialistas denominan a este período "la sequía del milenio". Los estudios empíricos indican que durante un período de 100 años no se había registrado una etapa tan prolongada con tan poca nieve. A esa evidencia se suma la información obtenida mediante estudios dendrológicos, una rama de la botánica que permite estimar las condiciones ambientales del pasado.
Según esos estudios, una falta de nieve de características similares no había ocurrido en 1000 años.
La magnitud de ese escenario explica por qué la gestión del agua requiere cada vez mayor precisión. Las decisiones comenzaron a orientarse hacia un seguimiento minucioso del agua en sus distintas formas: lluvias, nevadas y caudales de los ríos.
Una provincia donde observar el clima resulta esencial
Mendoza basa su subsistencia en "oasis" ubicados en medio de una zona árida, por lo que conocer la dinámica meteorológica y climática constituye un factor fundamental para permitir la vida y sostener las actividades de la provincia. En ese contexto, el monitoreo no se limita a saber si lloverá o nevará. También forma parte de un sistema de alerta temprana frente a eventos meteorológicos extremos, entre ellos tormentas, olas de calor y heladas.
La necesidad es contar con información precisa y rápida sobre lo que sucede en la atmósfera y en las montañas, pero también comprender qué consecuencias puede tener ese comportamiento sobre el agua disponible.
El Portal Hidroclimático
La próxima incorporación del Portal Hidroclimático apunta precisamente a ese objetivo. La herramienta fue desarrollada en Mendoza por especialistas del Ianigla-Conicet, entre ellos los científicos Maximiliano Viale, Ezequiel Toum y Rubén Soria.
La plataforma integrará distintas fuentes de información para construir un seguimiento permanente de las principales variables climáticas. Entre sus componentes se encuentran:
- Imágenes satelitales.
- Datos de estaciones meteorológicas de superficie.
- Modelos numéricos de cuencas hidrográficas.
- Información sobre precipitaciones, nieve y caudales.
- Registros de temperaturas, olas de calor y frío y sequía.
En una provincia donde comprender la dinámica del agua es determinante, el sistema permitirá conocer en tiempo real si habrá precipitaciones, dónde se producirán y bajo qué forma caerán.
También permitirá seguir la acumulación de nieve en la cordillera y observar la evolución del agua tanto en los ríos como en el resto de las cuencas cuando se encuentra en estado líquido.
Pronósticos con diferentes escalas de tiempo
Uno de los aspectos centrales de la herramienta será la combinación de información meteorológica observada con modelos numéricos. De esta manera, el portal podrá anticipar nevadas, lluvias, olas de frío y olas de calor tanto en la cordillera como en las zonas bajas próximas.
Para elaborar los pronósticos regionales se utilizará el modelo estadounidense GFS, que permite proyectar las condiciones hasta diez días hacia adelante.
En los pronósticos de mayor detalle se emplearán herramientas del Servicio Meteorológico Nacional, con una resolución de cuatro kilómetros y un horizonte temporal de hasta tres días. La combinación de ambas escalas permitirá disponer de información regional y, al mismo tiempo, acceder a previsiones más detalladas para períodos próximos.
Los ríos atmosféricos y la nieve que puede llegar
Una de las funciones centrales del portal será detectar anticipadamente las condiciones capaces de producir nevadas importantes en los Andes.
Para ello, el sistema identificará los llamados ríos atmosféricos, corredores que transportan grandes cantidades de vapor de agua desde el océano Pacífico y que están asociados con algunos de los principales eventos de precipitación que se producen en la cordillera. El portal mostrará diferentes mapas destinados a seguir el comportamiento de estos fenómenos y sus posibles consecuencias. Entre la información disponible estarán:
- La cantidad de vapor de agua transportada por la atmósfera.
- La precipitación acumulada.
- La nieve prevista.
- La clasificación de los ríos atmosféricos en una escala de uno a cinco.
- Pronósticos específicos para diferentes cuencas y estaciones de la cordillera.
De esta forma, la herramienta no se limitará a indicar que existe una posibilidad de precipitación, sino que permitirá observar las condiciones atmosféricas que pueden estar detrás de una nevada significativa.
De la nieve acumulada al agua disponible río abajo
El Portal Hidroclimático también tendrá una función que va más allá del pronóstico inmediato: permitirá conocer cómo se encuentra la cordillera y qué consecuencias puede tener esa situación sobre el agua disponible río abajo.
Para ello, comparará la acumulación de nieve de la temporada actual con la registrada durante años anteriores y con la distribución histórica. Esa información se complementará con datos sobre caudales, temperaturas, olas de calor, olas de frío y sequía. El objetivo será seguir la evolución del agua que permanece almacenada en forma de nieve y relacionarla con los caudales de los ríos que abastecen a Mendoza.
Esa conexión resulta especialmente importante porque permite transformar la observación de lo que sucede en la montaña en información útil para anticipar el comportamiento de la disponibilidad hídrica durante el año.