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Hipertensión arterial: el "asesino silencioso" que afecta a uno de cada tres argentinos

La mitad de las personas hipertensas desconoce su diagnóstico y solo una de cada cuatro mantiene la enfermedad bajo control. Especialistas advierten sobre los riesgos cardiovasculares y remarcan la importancia de la detección temprana y los controles periódicos.

17 Mayo de 2026 09.40

La hipertensión arterial se consolidó como uno de los principales desafíos sanitarios en Argentina y en toda América. En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, especialistas y entidades médicas volvieron a advertir sobre el impacto de una enfermedad que afecta a uno de cada tres argentinos, pero que en muchos casos permanece oculta durante años debido a la ausencia de síntomas evidentes.

La hipertensión arterial, también conocida como HTA, es considerada una enfermedad de alta prevalencia y un factor crítico para la salud pública. La preocupación médica se sustenta en un dato central: las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte en América y más del 50% de esos casos están relacionados con la hipertensión.

Según los informes difundidos, la HTA se define como el aumento sostenido de la presión arterial por encima de los valores normales. Se considera hipertensión cuando los registros son iguales o superiores a 140 mmHg de presión sistólica y/o 90 mmHg de presión diastólica.

Sin embargo, uno de los mayores problemas vinculados a esta enfermedad es su capacidad para desarrollarse de manera silenciosa. En Argentina, se estima que la mitad de las personas hipertensas desconoce su condición y apenas una de cada cuatro logra mantener la enfermedad controlada.

Una enfermedad silenciosa 

La hipertensión arterial es conocida dentro del ámbito médico como el "asesino silencioso". El término no responde a una exageración, sino a una característica propia de la enfermedad: en la mayoría de los casos no produce síntomas claros mientras avanza y genera daños progresivos en el organismo.

"El gran desafío para la salud pública es que, en la gran mayoría de los casos, la presión alta no duele, no marea ni genera molestias evidentes; el cuerpo se adapta a niveles peligrosos mientras el daño ocurre de forma invisible", explicó el Dr. Marcelo Cáncer, cardiólogo de Ospedyc.

En la misma línea, Miguel Schiavone, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del Hospital Británico de Buenos Aires, señaló que "la hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa que puede pasar desapercibida durante años".

Los especialistas coinciden en que esa ausencia de síntomas genera una falsa sensación de seguridad en muchos pacientes. La idea de que "si no me siento mal, estoy sano" provoca que numerosas personas posterguen controles médicos y desconocen que el sistema cardiovascular está sometido a una carga constante.

Cuando la presión arterial supera los valores de 140/90 mmHg, el organismo comienza a trabajar bajo un estado permanente de estrés. La medicina advierte que, en muchos casos, las primeras señales físicas aparecen recién cuando ya existe un daño avanzado o irreversible en órganos vitales.

El impacto de no tratar la hipertensión a tiempo

El deterioro que produce una hipertensión sin tratamiento puede ser severo y comprometer múltiples funciones del cuerpo. Los especialistas remarcan que el riesgo cardiovascular aumenta de manera significativa cuando los valores de presión arterial permanecen elevados durante períodos prolongados.

El Dr. Marcelo Cáncer sostuvo que una presión arterial sin control incrementa drásticamente las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), con secuelas neurológicas permanentes que pueden modificar la vida del paciente.

Además, el corazón se ve obligado a trabajar de manera forzada, situación que favorece la obstrucción de las arterias coronarias y aumenta las posibilidades de padecer infartos. Los efectos también alcanzan a otros órganos esenciales. Los riñones pueden sufrir un deterioro progresivo que derive en insuficiencia renal y eventual necesidad de diálisis. La hipertensión también compromete la visión y la salud de la arteria aorta.

Entre las principales complicaciones asociadas a la hipertensión arterial se destacan:

  • Accidente cerebrovascular (ACV).
  • Infarto agudo de miocardio.
  • Enfermedad renal.
  • Insuficiencia renal con necesidad de diálisis.
  • Daño en la visión.
  • Compromiso de la arteria aorta.

Los factores de riesgo que favorecen la enfermedad

Los especialistas remarcan que existen múltiples factores que incrementan el riesgo de desarrollar hipertensión arterial. Muchos de ellos están relacionados con hábitos cotidianos y estilos de vida. Entre los factores de riesgo mencionados se encuentran:

  • Sedentarismo.
  • Tabaquismo.
  • Mala calidad del sueño.
  • Estrés crónico.
  • Exceso de sal en la alimentación.
  • Consumo de alimentos ultraprocesados.
  • Obesidad.
  • Sobrepeso.
  • Diabetes.
  • Colesterol elevado.
  • Antecedentes familiares.

Frente a este escenario, los médicos insisten en la importancia de incorporar controles periódicos como una práctica habitual de prevención.

La detección temprana

La detección temprana aparece como el principal instrumento para evitar complicaciones futuras. Los especialistas destacan que medir la presión arterial es un procedimiento rápido, accesible e indoloro que puede realizarse en centros de salud, farmacias o incluso en el hogar.

"Son apenas cinco minutos que funcionan como una herramienta de prevención fundamental", explicó el Dr. Cáncer, quien insistió en que controlar la presión arterial debe convertirse en un hábito básico para todos los adultos mayores de 18 años.

Las recomendaciones para sostener una vida saludable incluyen:

  • Reducir el consumo de sal.
  • Priorizar una alimentación rica en frutas, verduras y fibras.
  • Realizar actividad física de manera regular.
  • Mantener un peso saludable.
  • Sostener una rutina adecuada de descanso.
  • Medir la presión arterial regularmente.
  • Registrar los valores para el seguimiento médico.

Los especialistas también brindaron pautas para realizar correctamente la medición domiciliaria. Para ello se recomienda utilizar un tensiómetro validado, permanecer en reposo antes del control, colocar el brazo a la altura del corazón y efectuar al menos dos mediciones para obtener un promedio confiable.

La advertencia médica es clara: la hipertensión puede avanzar durante años sin síntomas, pero sus consecuencias pueden ser graves cuando no se detecta a tiempo. Por eso, el control periódico y la prevención aparecen como las herramientas centrales para reducir el impacto de una enfermedad que hoy afecta a millones de personas y continúa siendo una de las mayores amenazas para la salud cardiovascular.