La desaparición de Chimenea comenzó como una búsqueda desesperada y terminó convirtiéndose en un caso que conmocionó a vecinos, proteccionistas y organizaciones animalistas de Bahía Blanca. La perra, perteneciente a una familia del barrio Altos de Bahía, estuvo desaparecida durante cuatro días hasta que finalmente fue encontrada con brutales signos de violencia y tortura que le provocaron secuelas irreversibles, entre ellas la pérdida total de la visión.
El caso generó indignación en la comunidad y derivó en una movilización vecinal para reclamar avances en la investigación judicial y sanciones para los responsables del ataque.
Cuatro días de búsqueda y un hallazgo devastador
Chimenea desapareció de su hogar el domingo pasado. Según reconstruyeron sus dueños, las cámaras de seguridad registraron el momento exacto en el que el animal se alejó de la puerta de la vivienda a la 1:10 de la madrugada, aparentemente tras ser llamado por alguien.
Desde ese momento comenzó una intensa búsqueda impulsada por la familia y vecinos del sector. Durante cuatro días difundieron imágenes en redes sociales, recorrieron calles y revisaron cámaras de seguridad de la zona para intentar reconstruir el recorrido del animal.

Finalmente, el jueves, Chimenea fue encontrada a siete cuadras de su hogar en un estado crítico. La descripción de las lesiones conmocionó a los vecinos y organizaciones proteccionistas. El animal presentaba:
- Pérdida total de visión.
- Los globos oculares fuera de la órbita.
- Traumatismos severos en el rostro.
- Deshidratación extrema.
- Infecciones avanzadas.
- Presencia de gusanos y otros parásitos sobre las heridas.
Martina, dueña de Chimenea, relató el momento en diálogo con Brújula 24. "Chimenea era muy tranquila, nunca tuvimos un problema con nadie, ni vecinos ni chicos, siempre estaba acompañada. El domingo nos avisaron y la buscamos cuatro días hasta que la encontraron a siete cuadras, con la cara desfigurada, los ojos fuera de la órbita, deshidratada, llena de gusanos y bichos", expresó.
Internación de urgencia y secuelas irreversibles
Tras el hallazgo, la perra fue trasladada de urgencia a una veterinaria, donde quedó internada bajo tratamiento intensivo. El cuadro obligó a los profesionales a intervenir quirúrgicamente para retirar ambos ojos, debido a que las lesiones eran irreversibles. Además de la operación, el equipo veterinario inició un tratamiento con suero y antibióticos para combatir las infecciones avanzadas que presentaba el animal y estabilizar su estado general.
En las últimas horas, Chimenea recibió el alta médica y regresó a su hogar para continuar la recuperación junto a su familia. Sin embargo, el monitoreo veterinario continuará debido a la gravedad de las heridas sufridas.
"No se sabe si solo perdió la vista o hay daños adicionales, pero está de alta y será monitoreada en casa rodeada de su familia", señalaron sus dueños al medio BH Info. Martina sostuvo además que los veterinarios intentan determinar qué tipo de elemento fue utilizado para provocar semejantes lesiones. Entre las hipótesis evaluadas figuran el uso de ácido, armas punzantes u otros objetos capaces de producir daños extremos en el rostro del animal.
"Fue una tortura. Le quitaron los dos ojos", afirmó la mujer.
La investigación judicial y las sospechas
La familia formalizó la denuncia ante la Fiscalía, lo que permitió el inicio de una investigación judicial para intentar identificar a los responsables. En paralelo, vecinos del barrio colaboran revisando cámaras de seguridad y aportando datos sobre movimientos extraños ocurridos en la zona durante los días de la desaparición.
Uno de los elementos que llamó la atención de la familia fue el hallazgo del collar de Chimenea perfectamente retirado y abandonado a media cuadra de la vivienda. "No tenemos pruebas, pero creemos que la llevaron en auto o la metieron en una casa cercana, porque su collar fue hallado perfectamente sacado", explicó Martina.
El caso también abrió una fuerte preocupación entre los residentes de Altos de Bahía debido a otros episodios recientes que comenzaron a salir a la luz luego de conocerse el ataque a Chimenea. Según relataron vecinos a la familia, en la zona se registraron hechos similares que nunca fueron judicializados.
Ante este escenario, la dueña del animal advirtió sobre el posible peligro que representa el agresor. "Hay una persona que no está bien y, si lo hace con un perro, puede hacerlo con cualquier vecino o chico del barrio. Estos actos no deben naturalizarse", expresó.
El reclamo de las organizaciones proteccionistas
La brutalidad del ataque provocó la reacción de organizaciones defensoras de animales de Bahía Blanca. Morena Loncaric, referente de Alianza Animal, sostuvo que el caso de Chimenea constituye un hecho de maltrato animal contemplado por la Ley 14.346, aunque cuestionó la falta de penas más severas.
"Chimenea es visible porque tiene familia que lo denunció, pero estos hechos son mucho más comunes. Existen múltiples casos cada día que no se exponen ni se denuncian", afirmó en diálogo con Brújula 24. La dirigente remarcó que la legislación actual resulta insuficiente frente a la gravedad de los episodios de crueldad animal que se registran de manera reiterada.
"La ley existe pero no es suficiente y no establece penas acordes a la brutalidad de los hechos que vemos. Si la sociedad es insistente, se lograrán cambios y las penas empezarán a aparecer", sostuvo.