Desde el lunes 6 de octubre, la comunidad del Hogar de Cristo "Jesús Nueva Esperanza" desarrolla una misión en los barrios del sur de la ciudad de Catamarca, acompañada por voluntarios provenientes de Santiago del Estero y guiada por el padre José "Pepe" Di Paola, referente nacional de la organización dedicada a asistir a jóvenes con problemas de adicciones. Esta acción evangelizadora se enmarca en el Año Jubilar y se extenderá hasta el viernes 10 de octubre.
Durante las primeras jornadas, los misioneros visitaron a los vecinos de los barrios 20 de Marzo, Juan Domingo Perón y Alcira Sur, llevando un mensaje de acompañamiento y solidaridad. El miércoles 8, la misión se centró en el barrio Santa Marta, donde se encuentra la sede del Hogar de Cristo en Catamarca.
En la mañana, los voluntarios realizaron una peregrinación hacia el Santuario de la Virgen del Valle y la Catedral Basílica, recorriendo las calles con batucadas que animaron el trayecto y compartieron con los vecinos. Al llegar al Camarín, rezaron ante la venerada imagen centenaria de la Virgen, expresando su devoción y fortaleciendo los vínculos de la comunidad con la espiritualidad.

Por la tarde, la Santa Misa que cierra cada jornada estuvo presidida por el obispo diocesano Mons. Luis Urbanč, acompañado por el padre Di Paola y el padre Eugenio Pachado, responsable local del Hogar de Cristo. En su homilía, el obispo destacó la importancia de la prevención y el acompañamiento frente a las adicciones, que afectan gravemente a la sociedad argentina. Señaló que Dios actúa con misericordia, invitando a los participantes a compartir la esperanza y fortalecer la vida comunitaria a través del amor y la solidaridad.
Mons. Urbanč resaltó la labor de quienes se involucran en estas iniciativas: "Sigamos trabajando, que no nos cansemos de hacer el bien. El que ama siempre ayuda, hace feliz al otro y busca que el prójimo crezca". Asimismo, animó a mantener el compromiso diario con la conversión personal y la ayuda al prójimo, destacando la figura de la Virgen del Valle como guía espiritual en este camino.

Por su parte, el padre Di Paola enfatizó la importancia de la comunidad como una "Familia Grande" que brinda apoyo, contención y esperanza. Recordó al padre Raúl Contreras, iniciador del Hogar de Cristo en Catamarca, y destacó la colaboración de la Federación del NOA, que agrupa a clubes, colegios y capillas comprometidos con el trabajo silencioso en los barrios.
Durante la misión, los voluntarios recorren cada barrio, visitan familias, escuchan testimonios y promueven actividades que fortalecen los vínculos comunitarios, enfocándose en la recuperación personal y colectiva. Di Paola subrayó que la acción se basa en dar y recibir gratuitamente, a través de la oración, el testimonio y la acción directa en los barrios.

El cierre de la misión está programado para mañana viernes a las 17.00, con una Santa Misa en el Santuario de la Gruta de la Virgen del Valle, marcando el final de una semana de trabajo intenso, acompañamiento espiritual y compromiso social en la capital catamarqueña.