La derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial dejó una escena que se repitió en numerosos hogares: niños llorando por primera vez a causa de una frustración deportiva. Después de una etapa marcada por títulos y victorias, muchos chicos se enfrentaron por primera vez a una experiencia de derrota que generó tristeza, desilusión y una fuerte carga emocional.
Ante este escenario, la psicóloga especialista en niñez y adolescencia Elvecia Trigo analizó el papel que cumplen los adultos en el acompañamiento de esas emociones y explicó por qué resulta fundamental ofrecer contención sin restar importancia a lo que sienten los niños.
En diálogo con Cadena 3 Rosario, la profesional sostuvo que estos momentos representan una oportunidad para enseñar a los más pequeños que las emociones forman parte de la vida y que aprender a transitarlas es un proceso tan importante como celebrar los triunfos.
El rol de los padres frente a la frustración
Para Trigo, la función de los adultos no consiste en evitar que los niños sufran o intenten borrar rápidamente el dolor provocado por una derrota, sino en acompañarlos durante ese proceso. La especialista explicó que el rol de los padres es brindar sostén emocional, aceptar que las frustraciones existen y demostrar, con el propio ejemplo, que las dificultades pueden atravesarse sin perder la capacidad de seguir adelante.
"La función del adulto es sostener, abrazar y aceptar que a veces se gana y a veces se pierde. Si un niño ve que su padre puede atravesar una frustración sin desarmarse, aprende que la vida continúa y que esas emociones también se pueden superar", expresó.
Según la profesional, la manera en que los adultos reaccionan frente a una derrota termina convirtiéndose en un modelo que los niños incorporan al momento de enfrentar sus propias dificultades.
Validar la tristeza en lugar de minimizarla
Uno de los principales conceptos desarrollados por Trigo es la necesidad de validar la tristeza. La psicóloga advirtió que existe un prejuicio muy extendido que lleva a creer que las personas deben mostrarse bien en todo momento, incluso cuando atraviesan situaciones dolorosas.
En ese sentido, sostuvo que la tristeza no debe ocultarse ni negarse, ya que forma parte de las emociones normales que cualquier persona puede experimentar. "La tristeza hay que transitarla, no es lo mismo que una depresión. Decir 'no pasó nada' no ayuda; lo importante es acompañar al niño mientras procesa esa desilusión", señaló.
Para la especialista, muchas veces un gesto sencillo puede tener un impacto mucho mayor que intentar encontrar una explicación perfecta. Por ello, remarcó que un abrazo o simplemente permanecer al lado del niño mientras vive ese momento puede convertirse en la mejor forma de brindar contención.
Mirar el recorrido y no solamente el resultado
Otro de los aspectos destacados por Trigo tiene que ver con la importancia de poner el foco en el proceso recorrido por la Selección Argentina y no exclusivamente en el resultado de la final.
La profesional explicó que recordar el esfuerzo realizado, el trabajo desarrollado durante el torneo y los obstáculos que el equipo fue superando constituye una enseñanza valiosa para los niños. "Hay que recordar todo el proceso, el esfuerzo, el trabajo y los obstáculos que se fueron superando. Eso también enseña que no todo depende de ganar o perder, sino del recorrido que se hizo para llegar hasta ahí", afirmó.
Desde esa perspectiva, la derrota deja de ser únicamente un resultado deportivo para transformarse en una oportunidad de valorar el compromiso, la dedicación y la perseverancia.
El deporte para educar emocionalmente
Durante la entrevista, Trigo también señaló que las situaciones vinculadas al deporte pueden convertirse en escenarios de aprendizaje que luego resultan útiles en distintos aspectos de la vida cotidiana.
Según explicó, las emociones que aparecen después de un partido de fútbol guardan relación con otras frustraciones que los niños enfrentarán a medida que crezcan. "Lo que ocurre con un partido de fútbol también sirve para aprender a enfrentar otras frustraciones, como desaprobar un examen o tener un conflicto con un amigo. Son experiencias que ayudan a construir herramientas para la vida", indicó.
Desde esa mirada, el deporte deja enseñanzas que trascienden el resultado de un encuentro y contribuyen a fortalecer recursos emocionales para afrontar distintas situaciones futuras.
La familia como un equipo
La psicóloga también utilizó una comparación entre el funcionamiento de una familia y el de un equipo de fútbol para explicar el rol que ocupa cada integrante.
Según manifestó, así como en una cancha cada jugador desempeña una función específica, dentro del ámbito familiar cada miembro también tiene responsabilidades claramente definidas. En ese marco, sostuvo que corresponde a los padres contener, orientar y acompañar, mientras que los hijos aprenden observando cómo los adultos enfrentan los momentos difíciles.
"Cada uno tiene un rol, como sucede en una cancha. Los padres deben ocupar su lugar, contener y guiar, mientras que los hijos aprenden observando cómo los adultos enfrentan las dificultades", explicó.
Una derrota que también deja aprendizajes
Como reflexión final, Trigo remarcó que el crecimiento emocional no consiste en evitar el dolor, sino en aprender a convivir con él. La especialista sostuvo que la tristeza forma parte del desarrollo de cualquier persona y que las experiencias de frustración pueden convertirse en valiosas oportunidades de aprendizaje cuando los niños cuentan con el acompañamiento adecuado.
"La tristeza también enseña. Lo importante es que los chicos sepan que no están solos y que siempre habrá una red que los sostenga. Ese es el aprendizaje más valioso que puede dejar una derrota", concluyó.