La leptospirosis registra un incremento de casos en Argentina, tanto en humanos como en animales, de acuerdo con un informe del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) al que accedió la Agencia Noticias Argentinas. Entre las Semanas Epidemiológicas 1 y 33 se confirmaron 76 casos de leptospirosis en humanos, mientras que otros 106 fueron clasificados como probables. En conjunto, los datos reflejan una tasa de incidencia acumulada de 0,39 casos por cada 100.000 habitantes.
La situación también alcanza a la población canina. Durante el período analizado se reportaron 164 casos confirmados de leptospirosis en perros, una cifra que representa un incremento del 76% en comparación con el año anterior.
El informe advierte sobre una evolución que requiere atención epidemiológica y sanitaria, debido a las condiciones ambientales que pueden favorecer la transmisión de la enfermedad y a la exposición de personas y animales a fuentes contaminadas. La leptospirosis es una enfermedad zoonótica causada por bacterias que puede transmitirse a las personas mediante el contacto con agua, barro o suelos contaminados con la orina de animales infectados. Entre los factores que incrementan el riesgo de exposición se encuentran las lluvias intensas, las inundaciones y la presencia de roedores.
En este contexto, el documento analiza diferentes factores que podrían explicar el aumento de las notificaciones y destaca la importancia de sostener los mecanismos de vigilancia, diagnóstico y prevención para detectar los casos y reducir los riesgos de transmisión.
Las condiciones ambientales y la circulación de la bacteria
El BEN señala que el incremento registrado podría estar relacionado con varios factores que actúan de manera simultánea. Entre ellos menciona la presencia de condiciones ambientales propicias para la transmisión, una mayor exposición de la población a ambientes contaminados y una circulación más amplia de la bacteria entre los animales.
Las lluvias intensas y las inundaciones constituyen situaciones que pueden incrementar el contacto de las personas con agua, barro y suelos contaminados. La presencia de roedores también representa un factor relevante, debido a que la enfermedad puede transmitirse a través de la orina de animales infectados.
A estos elementos se suma el posible efecto de las mejoras en los mecanismos de detección. Según el informe, el fortalecimiento del sistema de vigilancia epidemiológica, la sospecha clínica y el diagnóstico podrían haber contribuido a que se notificara una mayor cantidad de casos.
Por lo tanto, el aumento de las cifras no se atribuye a una única causa. El documento contempla tanto las condiciones ambientales y la exposición de la población como la posibilidad de que una vigilancia más fortalecida permita identificar y registrar más personas afectadas.
La interacción entre estos factores constituye uno de los aspectos centrales del análisis epidemiológico, que abarca los casos humanos y la situación registrada en animales.
El NEA presenta la tasa de incidencia más elevada del país
El análisis territorial identifica a las regiones del Nordeste Argentino (NEA) y Centro como las áreas con las tasas de incidencia más altas. Hasta la Semana Epidemiológica 33, el NEA presentó una tasa de 0,52 casos por cada 100.000 habitantes, lo que representa un incremento del 129% respecto de 2025.
Dentro de esa región, Misiones registra la tasa más elevada, con 1,03 casos por cada 100.000 habitantes, seguida por Corrientes y Chaco.
Los datos muestran diferencias entre las jurisdicciones y permiten identificar las zonas donde la incidencia presenta los valores más altos dentro del período analizado. El informe destaca especialmente la evolución del NEA, cuyo incremento interanual constituye uno de los indicadores relevantes de la situación epidemiológica nacional.
La región Centro también presenta cifras significativas. Allí se reportaron 143 casos, es decir, 30 más que durante el año anterior, además de registrarse las tasas jurisdiccionales más elevadas del país. Entre las jurisdicciones que integran esta región, Santa Fe notificó 73 casos, con una tasa de 1,98 por cada 100.000 habitantes. Buenos Aires registró 40 casos, equivalentes a una tasa de 0,23 por cada 100.000 habitantes, mientras que Entre Ríos informó 19 casos, con una tasa de 1,3 por cada 100.000 habitantes.
Los principales datos territoriales consignados en el informe son:
NEA: tasa de 0,52 casos por cada 100.000 habitantes, con un aumento del 129% respecto de 2025.
Misiones: tasa de 1,03 casos por cada 100.000 habitantes, la más alta de la región NEA.
Región Centro: 143 casos, 30 más que en el año anterior.
Santa Fe: 73 casos y una tasa de 1,98 por cada 100.000 habitantes.
Buenos Aires: 40 casos y una tasa de 0,23 por cada 100.000 habitantes.
Entre Ríos: 19 casos y una tasa de 1,3 por cada 100.000 habitantes.
Además de los registros humanos, la región Centro concentra el 80% de los casos caninos confirmados, un dato que refuerza la importancia del seguimiento de la enfermedad tanto en las personas como en los animales.
¿Quiénes concentran la mayoría de los casos?
El análisis demográfico incluido en el Boletín Epidemiológico Nacional identifica una mayor proporción de casos entre los varones y en determinados grupos de edad.
Según el documento, el 78,6% de los casos corresponde a varones, mientras que el 63% se concentra en personas de entre 20 y 49 años. Estos datos describen la distribución de los casos notificados durante el período estudiado. El informe también aporta información sobre la gravedad de los cuadros y la atención médica requerida. El 60% de los casos necesitó hospitalización y, dentro de ese grupo, el 27% ingresó a unidades de cuidados intensivos.
Estos indicadores muestran que la enfermedad puede requerir atención hospitalaria y, en una parte de los pacientes, cuidados de mayor complejidad. Por esa razón, el documento subraya la relevancia de reconocer las posibles exposiciones y consultar al sistema de salud ante la aparición de síntomas compatibles.
En relación con las fuentes de infección, el contacto con roedores y su orina fue la exposición más común identificada. También se registraron situaciones vinculadas con animales de compañía y con el contacto con agua contaminada.
La información sobre las exposiciones permite relacionar los casos notificados con los factores de riesgo señalados por el informe y refuerza la necesidad de adoptar medidas preventivas en ambientes donde pueda existir contaminación.
Vigilancia epidemiológica
El Ministerio de Salud de la Nación cumple un papel central en la coordinación de las estrategias de vigilancia y control de la leptospirosis en humanos y animales. Entre sus funciones se encuentran proporcionar orientación, estandarizar criterios de actuación en las distintas jurisdicciones y colaborar con otros organismos involucrados en la prevención y el seguimiento de la enfermedad.
En el ámbito del diagnóstico, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias "Dr. Emilio Coni" coordina la Red Nacional de Laboratorios de Leptospirosis. Esta red garantiza el procesamiento de muestras y brinda soporte técnico a las jurisdicciones para contribuir a la identificación de los casos.
También se promueve la notificación obligatoria de los casos al Sistema Nacional de Vigilancia de Salud (SNVS 2.0). Este mecanismo forma parte de las herramientas destinadas a fortalecer el seguimiento epidemiológico y mejorar el registro de la enfermedad.
La coordinación sanitaria incluye, además, el trabajo conjunto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), con el propósito de abordar los riesgos asociados con los animales de producción y la fauna silvestre.
En septiembre de este año se publicó un documento sobre la leptospirosis en el contexto del fenómeno El Niño, que contiene recomendaciones para la detección y el tratamiento de la enfermedad. Estas acciones forman parte de una estrategia que contempla la vigilancia de los casos humanos, el diagnóstico de laboratorio, la notificación al sistema nacional y el abordaje de los riesgos vinculados con los animales.
Las recomendaciones para prevenir la leptospirosis
El Boletín Epidemiológico Nacional destaca la importancia de reducir la exposición a los ambientes que pueden estar contaminados con la bacteria. Entre las principales recomendaciones se encuentra evitar el contacto con aguas estancadas, barro y suelos contaminados, especialmente en situaciones que puedan favorecer la exposición a la orina de animales infectados.
Para las actividades que impliquen riesgo de contacto con estos ambientes, el documento sugiere utilizar botas y guantes como elementos de protección.
Las medidas preventivas también incluyen acciones dentro de los hogares, con especial atención a las condiciones que pueden favorecer la presencia de roedores. Mantener los espacios limpios y almacenar adecuadamente los alimentos y los residuos resulta fundamental para evitar que estos animales encuentren condiciones favorables para ingresar.
Las recomendaciones principales son las siguientes:
Evitar el contacto con aguas estancadas.
Evitar la exposición a barro y suelos que puedan estar contaminados.
Utilizar botas y guantes durante actividades que impliquen riesgo.
Mantener limpios los hogares.
Almacenar correctamente los alimentos.
Disponer adecuadamente los residuos para prevenir el acceso de roedores.
Acudir al sistema de salud ante síntomas como fiebre y dolores musculares.
El informe remarca que la consulta médica ante la aparición de síntomas es una medida importante dentro de la prevención y la atención de la enfermedad. La fiebre y los dolores musculares figuran entre las manifestaciones que deben motivar la búsqueda de asistencia sanitaria.