Las cuadrillas de la Brigada de Lucha Contra Incendios Forestales mantenían hasta ayer controles en el departamento Ancasti para así monitorear y evaluar la situación del incendio que se propagó por varios días y que afecto a Ancasti y Capayán. Oportunamente el Jefe de Cuadrilla Ricardo Akerman informó que la gente del lugar más los empleados municipales de Ancasti, trabajaron durante toda la noche del sábado y pudieron frenar el avance del fuego, después de 3 días de arduo trabajo donde el viento les dificultó mucho las tareas de control.
Según el cálculo del organismo, la superficie afectada en dicho incendio y afecto hasta el día de ayer 2043 hectáreas de arbustal y pastizal. Esto según las estadísticas actualizadas. Mientras se ajustan los datos sobre el impacto del incendio en La Aguada, extraoficialmente se informó a Diario La Unión que superarían las 1000 hectáreas. A esto se debe sumar otras dos mil sumando las de Capayán y Ancasti.

Ahora, mientras el clima da tregua a los brigadistas y descanso a la vegetación y fauna de las zonas afectadas por los incendios, es tiempo de evaluar el impacto ambiental. Los siniestros de magnitud tienen a la corta y a la larga efectos que merecen ser analizados. Para el análisis debemos tener en cuenta la composición de nuestra geografía y ambiente. El Chaco árido y el Chaco serrano predominan en las zonas que fueron afectadas por las llamas. La primera región, abarca mayormente el Valle Central e incluye a La Aguada y la otra, se extiende desde la Cuesta de El Portezuelo y todo Ambato donde se encuentran puntualmente los bosques de orco quebracho y pastizales. Ahora y para ir definiendo las consecuencias de los siniestros de la semana pasada, vale recordar lo ocurrido en la recordada tragedia de La Cébila.
Sobre esta referencia habló el catedrático, Roberto Salinas, quien detalló “todo lo que sucedió en el incendio en La Aguada la vegetación se ha visto bastante afectada y esto tendrá consecuencias a futuro. Para dar una idea y referencia, el incendio más grande que se dio fue en la zona de La Cébila, teniendo tres eventos muy significativos luego de los siniestros, donde se demuestra que la cobertura de la vegetación es la que sostenía bastante bien el suelo y la consecuencia se dio con los eventos catastróficos 1987 con el alud que se llevó tantas vidas en la tragedia de La Cébila”.
Ante esto Salinas fue contundente al confirmar que “una vez que se pierde el bosque nativo las consecuencias están ahí nomás. No hay que esperar mucho”. Y a esto se debe sumar las pérdidas en la fauna. En este sentido el docente dijo precisó que uno de los animales más afectados por este y todos los siniestros forestales es el osito melero, especie que está además amenazada.
En la fauna
Luego detalló a Diario La Unión que además han resultado dañadas “las serpientes, como las lampalaguas, que son especies controladoras de roedores. Ellas tampoco pueden escapar al igual que las aves que en esta época hacen nido con sus pichones. Estamos hablando de zorzales, palomas y charatas. Otro de los mamíferos afectados son las comadrejas y las marmosas, que aunque la gente puede decir de las primeras que son un animal daniño, esta es buena en el control de insectos”.

Salinas marcó además que los incendios generan otro tipo de desplazamiento en la fauna, esto en el caso de aquellos que si pudiendo movilizarse van a buscar otros espacios y esto también generará consecuencias.
Incendios y verano
El catedrático avanzó en las consecuencias que debemos tener en cuenta con el verano ya tocando nuestras puertas. Sabido es que luego de episodios tan fuertes y marcados como los de estos últimos días, debemos prepararnos a sufrir el rebote de las acciones de las quemas de pastizales, por cuanto los incendios en su mayoría se originaron en esta práctica. “En cuanto a lo que deja el fuego en La Aguada, que es el más cercano a la ciudad, aunque no tiene mucha caída de cuenca algo de este material se va a dejar caer en la cuenca del Fariñango. En alguna de las tormentas que se den más adelante, va a traer más elemento aluvional, porque al no haber protección todo va a caer en la cuenca. Esto puede pasar en este verano o en el que viene”.
Lo siguiente tiene relación con las cenizas. En este punto Salinas comentó que los vientos indefectiblemente las van a traer de forma no detectable hasta la Capital. Por ello se deberá tener particular atención con las afecciones oculares que van a surgir en las próximas semanas, porque estas estarán relacionadas justamente con los siniestros forestales.