La crisis en el transporte público parece no tener una solución en el corto plazo y la tensión va en aumento y como ya se dijo, , los pasajeros vuelven a quedar en el medio. Y en este caso, deberán estar atentos porque aunque la Unión Tranviarios Automotor ya el viernes alertó sobre una nueva medida de fuerza de 72 horas, fuentes de La Unión informaron que se está intentando resolver el conflicto en una nueva reunión entre las empresas y el gremio.
De no prosperar la UTA seccional Catamarca-La Rioja confirmará el nuevo paro, el que se sucede luego del de 48 horas de la semana pasada. En el centro de todo el conflicto es la alarmante falta de pago de los haberes y a la ausencia de un acuerdo entre las empresas del sector y los trabajadores. En las últimas horas algunas patronales estuvieron abonando parte de la deuda pero ninguna alcanzó a cancelar la totalidad de los salarios de marzo y es por eso que la crisis es calificada como "importante".
El anuncio genera un escenario de incertidumbre entre los usuarios del transporte público, quienes aguardan definiciones sobre la continuidad del servicio. Hasta el momento, no se confirmó con precisión qué empresas se verán afectadas, lo que profundiza la expectativa en torno al alcance real de la medida.
En este contexto, el paro aparece condicionado por el desarrollo de las negociaciones en curso. La posibilidad de que el conflicto se destrabe durante las próximas horas se mantiene abierta, lo que podría evitar una interrupción total del servicio.
La falta de pago como detonante
Desde la UTA se informó que la medida de fuerza responde específicamente a la falta de pago de los haberes correspondientes al mes de marzo. Esta situación fue señalada como el principal detonante del paro, en un escenario donde las conversaciones entre las partes no lograron avances concretos.
La organización sindical comunicó que el paro de actividades, de confirmarse, alcanzará a los choferes del transporte urbano de pasajeros, con una duración prevista de 72 horas. Sin embargo, se aclaró que la implementación efectiva de la medida estará supeditada al cumplimiento de las empresas, lo que introduce como siempre un margen de definición en función de eventuales pagos o acuerdos de último momento.
En términos operativos, el anuncio implica que, de no mediar una resolución, el servicio podría verse interrumpido durante tres jornadas consecutivas, afectando la movilidad diaria de los usuarios.
Negociaciones calientes
El conflicto aún se encuentra en una instancia de negociación. Las partes continúan dialogando en busca de una salida que permita evitar la medida de fuerza y restablecer la normalidad en el servicio.
En este sentido, se mantiene la expectativa de que durante el transcurso del día se logre destrabar el conflicto, lo que podría modificar el escenario planteado inicialmente. La continuidad de las conversaciones deja abierta la posibilidad de que el paro no se concrete o que su alcance sea menor al previsto.
La falta de definiciones concretas hasta el momento mantiene en vilo tanto a los trabajadores como a los usuarios, en un contexto donde cada avance o retroceso en la negociación puede tener impacto inmediato en la prestación del servicio.
La crisis de las empresas
En el medio recordemos que las patronales ya alertaron la propia crisis económica, lanzando datos de lo que se les adeuda desde la Provincia y la Nación. Lo manifestaron en el filo de la última medida de fuerza. En ese momento la definición empresarial fue contundente: "Actualmente, nuestras empresas ya no pueden afrontar el pago de salarios ni el mantenimiento básico de las unidades", y agregaban que esto "está provocando y provocará la reducción y en breve, indefectiblemente la paralización del servicio".
Frente a este panorama, exhortaron a las autoridades a una "intervención urgente en defensa de nuestros usuarios".