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Por qué algunas personas ya están agotadas a principio de año, según la ciencia

Lejos de ser solo una cuestión de hábitos, la fatiga que aparece tras el fin de las vacaciones podría estar determinada por factores genéticos. Estudios recientes abren una nueva perspectiva sobre el agotamiento físico y mental que caracteriza el inicio del año laboral pleno.

17 Marzo de 2026 19.26

Para muchas personas, el calendario emocional y práctico no coincide con el oficial. El año no comienza el 1º de enero, sino en marzo. Es en este mes cuando el fin de las vacaciones da paso a una serie de exigencias concretas: la compra de útiles, la organización de traslados y el regreso a la rutina laboral plena. Este proceso, lejos de ser meramente logístico, impacta de lleno en la vida cotidiana.

En ese contexto, el agotamiento irrumpe incluso en quienes cumplen con las ocho horas de sueño recomendadas por los médicos. La sensación de fatiga persistente y la dificultad para procesar el estrés de los primeros días no siempre responden a una falta de voluntad o disciplina. La ciencia sugiere que estos fenómenos pueden tener raíces más profundas: están, en parte, escritos en los genes.

El aporte de la genética en la comprensión del cansancio

En la actualidad, los test genéticos han alcanzado un nivel de desarrollo que permite analizar hasta 700 mil variantes genéticas. Este avance posibilita identificar predisposiciones específicas que afectan directamente el rendimiento físico y mental.

Entre los factores detectables se destacan:

Fatiga neuromuscular

Inflamación post-esfuerzo

Capacidad de recuperación física y emocional

Estos elementos inciden de manera directa en cómo una persona atraviesa jornadas intensas de trabajo y crianza, especialmente en períodos de alta demanda como marzo.

Micronutrientes y energía celular: una relación clave

Uno de los hallazgos más relevantes de la genética aplicada al bienestar es su capacidad para explicar el origen del cansancio crónico y la falta de concentración. Según los estudios, estas condiciones pueden estar vinculadas a una baja absorción de micronutrientes esenciales, entre ellos:

Magnesio

Vitamina B12

Vitamina B6

Vitamina D

Estas moléculas cumplen un rol fundamental en el funcionamiento de las mitocondrias, consideradas las verdaderas fábricas energéticas de las células. A partir de esta evidencia, se desprende una conclusión central: no todos los organismos procesan estos nutrientes de la misma manera.

Las diferencias metabólicas individuales determinan la cantidad de suplementación necesaria para alcanzar niveles óptimos de energía celular. Como explica Adrián Turjanski, director científico de Gen360 e investigador del CONICET:
"No todas las personas metabolizan estos nutrientes de la misma manera. Algunas tienen variantes genéticas que hacen que necesiten una mayor ingesta o suplementación para mantener niveles adecuados".

Café, genética y efectos inesperados

Ante el aumento de las exigencias, muchas personas recurren a una solución rápida: incrementar el consumo de café para "aguantar" el ritmo diario. Sin embargo, la respuesta del organismo a la cafeína también está mediada por la genética.

Según Turjanski:
"Ciertas variantes genéticas pueden prolongar los efectos de la cafeína, generando ansiedad, insomnio o irritabilidad si no se modera su consumo según el perfil de cada uno".

Esto implica que una estrategia que funciona para algunos puede resultar contraproducente para otros, reforzando la necesidad de enfoques personalizados.

La falta de sueño y sus consecuencias críticas

En paralelo, las presiones por rendir "cueste lo que cueste" generan un escenario de riesgo. La falta de sueño no solo impacta en el bienestar individual, sino que tiene consecuencias concretas en la seguridad pública.

Un dato contundente ilustra esta problemática:
Según la National Sleep Foundation, el 21% de los accidentes viales se vinculan a la somnolencia, siendo la causa más común después del alcohol y la distracción.

Este dato cobra especial relevancia en los trayectos cotidianos, como los traslados escolares o hacia el trabajo, donde la fatiga puede convertirse en un factor crítico.

Hacia un enfoque personalizado del bienestar

Frente a este panorama, las soluciones tradicionales —como dietas genéricas o fórmulas rápidas contra el cansancio— pierden efectividad. En su lugar, el análisis genético emerge como una herramienta clave para abordar el problema desde su raíz.

Lejos de plantear un determinismo biológico, la genética ofrece una guía para la acción. En palabras de Turjanski:
"La genética no predice nuestro destino, pero sí nos ofrece herramientas valiosas para tomar decisiones informadas que pueden mejorar significativamente nuestra calidad de vida".

Un cambio de paradigma para enfrentar marzo

El mes que marca el verdadero inicio del año plantea desafíos que exceden la organización diaria. La fatiga, el estrés y la adaptación a la rutina no son fenómenos homogéneos, sino experiencias profundamente influenciadas por la biología individual.

Comprender esta realidad implica un cambio de paradigma: pasar de soluciones universales a estrategias personalizadas. En ese camino, la genética no solo aporta respuestas, sino también una nueva forma de entender el bienestar en tiempos de alta exigencia.