• Dólar
  • BNA $1445 ~ $1495
  • BLUE $1490 ~ $1510
  • TURISTA $1878.5 ~ $1878.5

8 C ° ST 8.21 °

Unión Radio 91.3 en vivo

¿Querés resfriarte menos? El sencillo hábito que puede salvarte en este invierno

Con la llegada de las bajas temperaturas aumentan los resfríos y las enfermedades respiratorias. Un especialista explicó por qué el frío favorece la circulación de los virus y recomendó una medida sencilla para reforzar la protección del organismo: mantener la nariz cubierta.

30 Junio de 2026 08.23

La llegada del invierno trae consigo un aumento de los resfríos y de las enfermedades respiratorias, un fenómeno que suele repetirse cada año en coincidencia con el descenso de las temperaturas. En ese contexto, y mientras se anticipa el día más frío del año, previsto para este miércoles, el doctor Sabagh explicó por qué las condiciones climáticas favorecen la circulación de los virus respiratorios y cuál es el hábito cotidiano que puede contribuir a disminuir el riesgo de enfermarse.

La recomendación del especialista es concreta: taparse la nariz con una bufanda o un barbijo durante los días de bajas temperaturas. Según explicó, esta medida permite mantener más cálida esa zona del cuerpo y sumar una barrera de protección frente a los virus, incluso cuando no exista una fuerte circulación de enfermedades respiratorias.

La explicación se basa en la manera en que el organismo responde al frío y en cómo esa respuesta modifica tanto las defensas naturales como las condiciones que favorecen la supervivencia y reproducción de los virus.

Cómo responde el cuerpo cuando baja la temperatura

De acuerdo con lo señalado por el doctor Sabagh, cuando hace frío el organismo pone en marcha mecanismos destinados a conservar el calor corporal.

El especialista explicó que durante las jornadas de bajas temperaturas es habitual sentir la nariz fría, las manos frías y los pies fríos. Esta reacción no es casual, sino que responde a una estrategia del cuerpo para preservar el calor en el tronco, donde se encuentran los órganos considerados centrales.

"Cuando hace frío tenemos la nariz fría, las manos frías y los pies fríos. Esto se debe a que el cuerpo tiene que preservar el calor en el tronco para mantener los órganos centrales, como los pulmones, el corazón y el hígado", detalló.

Como consecuencia de ese mecanismo fisiológico, disminuye la llegada de sangre a determinadas partes del cuerpo. Esa reducción del flujo sanguíneo también tiene efectos sobre la respuesta del sistema inmunológico frente a los virus respiratorios.

La nariz, una de las zonas más vulnerables

El especialista remarcó que la nariz desempeña un papel central en este proceso. Según explicó, cuando desciende la temperatura también disminuye la irrigación sanguínea en esa zona, situación que repercute directamente sobre la capacidad defensiva del organismo.

"En la nariz hay menos llegada de sangre y, con eso, menos llegada de glóbulos blancos, lo que va a generar que el virus pueda penetrar más rápidamente", sostuvo Sabagh.

La presencia de una menor cantidad de glóbulos blancos implica que las defensas naturales llegan con menor intensidad a esa región, facilitando el ingreso de los virus al organismo. De esta manera, el frío no solo modifica la sensación térmica que experimentan las personas, sino también algunas de las condiciones que influyen sobre la capacidad del cuerpo para responder frente a las infecciones respiratorias.

El frío también favorece la supervivencia de los virus

Además de afectar el funcionamiento de las defensas del organismo, las bajas temperaturas también benefician directamente a los virus. El doctor Sabagh explicó que estos microorganismos poseen una capa protectora cuyo comportamiento cambia según la temperatura ambiente.

"Cuando hace frío, se vuelve como una gelatina dura, por lo que pueden sobrevivir durante más tiempo. Cuando hace calor, esa capa se derrite, por eso en verano no están tan presentes", indicó.

Esta característica permite comprender por qué durante el invierno aumenta la circulación de virus respiratorios y se incrementan los casos de resfríos y otras enfermedades asociadas a las bajas temperaturas. La mayor resistencia de esa capa protectora facilita que los virus permanezcan activos durante más tiempo, favoreciendo su permanencia en el ambiente.

La temperatura de la nariz y la reproducción viral

Otro aspecto señalado por el especialista está relacionado con la temperatura que alcanza la nariz durante el invierno. Según explicó, cuando hace frío la temperatura en esa zona del cuerpo ronda los 33 grados, una condición que resulta especialmente favorable para la reproducción de los virus.

De acuerdo con Sabagh, ese nivel térmico constituye un ambiente adecuado para que los virus se repliquen con mayor facilidad, incrementando las posibilidades de desarrollar una infección respiratoria.

Esta combinación de factores —menor irrigación sanguínea, menor presencia de glóbulos blancos, mayor supervivencia viral y una temperatura favorable para su reproducción— ayuda a explicar por qué los resfríos son más frecuentes durante la temporada invernal.

La recomendación para reducir el riesgo

Frente a este escenario, el especialista propuso una medida preventiva sencilla. La recomendación consiste en cubrir la nariz mediante el uso de:

  • Una bufanda.
  • Un barbijo.

Según explicó, el objetivo es mantener esa zona del cuerpo más cálida y añadir una barrera física que contribuya a reducir el riesgo de infecciones respiratorias.

El consejo se mantiene incluso cuando no exista una circulación intensa de enfermedades respiratorias, ya que apunta a reforzar la protección del organismo durante los días de temperaturas más bajas.

Un hábito cotidiano para afrontar el invierno

Con el aumento de los resfríos y las enfermedades respiratorias característico de la temporada invernal, el doctor Sabagh explicó que el descenso de las temperaturas genera condiciones que favorecen tanto la circulación de los virus como la disminución de algunas respuestas defensivas del organismo.

En ese contexto, cubrir la nariz con una bufanda o un barbijo aparece como una recomendación simple destinada a conservar el calor en esa zona y sumar una protección adicional frente a los virus respiratorios. La medida busca reducir las posibilidades de infección durante los días más fríos del año, en un período en el que las bajas temperaturas crean un escenario especialmente favorable para la supervivencia y reproducción de estos microorganismos.