Un sismo de magnitud 4 se registró en la noche del viernes en la provincia de Catamarca, generando percepción en diversas localidades del oeste provincial y zonas aledañas. El evento ocurrió a las 23:56 (hora local) y, si bien fue advertido por habitantes de la región, no provocó daños materiales ni personas afectadas, según los datos disponibles hasta el momento.
El fenómeno tuvo su epicentro en una zona ubicada a 51 kilómetros al sureste de Belén, a 54 kilómetros al suroeste de Andalgalá y a 69 kilómetros al norte de Aimogasta, lo que explica que haya sido percibido en un radio relativamente amplio.
La localización del epicentro y la profundidad del evento constituyen factores clave para entender las características del movimiento y su impacto en superficie.
La profundidad
Uno de los aspectos más relevantes de este sismo fue su profundidad, que alcanzó los 183 kilómetros. Este dato resulta central para interpretar por qué, a pesar de su magnitud, el temblor no generó consecuencias materiales.
Los sismos que se producen a grandes profundidades suelen tener un comportamiento particular: la energía liberada se dispersa antes de alcanzar la superficie, lo que atenúa su intensidad perceptible, aunque permite que el movimiento se sienta en áreas más extensas.
En este caso, esa combinación de factores derivó en un evento que fue percibido por la población pero que no alcanzó niveles de intensidad capaces de generar daños.
Características del evento
Los datos principales del sismo permiten dimensionar su alcance y características:
- Magnitud: 4.
- Hora: 23:56 (hora local).
- Epicentro:
- 51 km al sureste de Belén.
- 54 km al suroeste de Andalgalá.
- 69 km al norte de Aimogasta.
- Profundidad: 183 kilómetros.
- Consecuencias: sin daños materiales ni personas afectadas reportadas.
Estos elementos configuran un evento de intensidad moderada, con características típicas de la región.
Un fenómeno habitual en el noroeste argentino
El sismo registrado se inscribe dentro de un patrón conocido en el noroeste argentino, una zona caracterizada por una actividad sísmica moderada. Este comportamiento responde a la dinámica de las placas tectónicas que interactúan en el subsuelo de la región.
En este contexto, la ocurrencia de movimientos telúricos de magnitud media no resulta inusual, aunque cada evento genera atención y seguimiento por parte de la población y de los organismos especializados.
La combinación de factores geológicos hace que este tipo de fenómenos se repita con cierta frecuencia, generalmente sin consecuencias graves, especialmente cuando se producen a grandes profundidades.