Un hecho poco habitual dentro de la producción ganadera se registró en el sur de la provincia de Córdoba, donde una vaca de raza Aberdeen Angus colorada dio a luz de manera natural a tres terneros, dos hembras y un macho, todos en buenas condiciones de salud.
El nacimiento ocurrió en la Estancia San José, perteneciente a la firma San José Agrícola Ganadera, ubicada en la zona rural de San Joaquín, departamento Roque Sáenz Peña. La particularidad del episodio quedó en evidencia desde el primer momento, cuando el personal encontró a la vaca junto a dos de sus crías, mientras que una tercera permanecía echada a poca distancia.
La primera impresión fue que podía tratarse de un ternero perteneciente a otra vaca. La situación generó dudas porque, en condiciones habituales, un parto bovino produce una sola cría. Sin embargo, la propia conducta de la madre permitió despejar rápidamente la incertidumbre.
"Se sorprendieron cuando la vaca lo fue a buscar y también se prendió a mamar", relató el médico veterinario Carlos Bertolino, matrícula 2481 del Colegio Médico Veterinario de Córdoba, en declaraciones a LV16 Radio Río Cuarto. Ante la duda, el personal recorrió el campo para comprobar si había otra vaca que hubiese parido y dejado allí a la tercera cría. La búsqueda no encontró ningún otro nacimiento. Fue entonces cuando quedó confirmado que los tres terneros pertenecían a la misma madre.
"Ahí nos llamó la atención que realmente eran trillizos", explicó Bertolino.

Una posibilidad estimada en un caso cada 100 mil partos
Bertolino es el veterinario que asiste al ganado del establecimiento y quien confirmó y documentó el nacimiento. Según su estimación, la vaca se encontraba entre su quinto y sexto parto, una condición que, de acuerdo con su experiencia, puede favorecer la posibilidad de una gestación múltiple.
La situación representa una excepción particularmente marcada dentro de la ganadería de cría. Lo habitual en los bovinos es que cada parto produzca una sola cría. Los mellizos ya constituyen una situación poco frecuente, mientras que los nacimientos de trillizos o cuatrillizos son considerados prácticamente anecdóticos.
El especialista dimensionó la rareza del acontecimiento con una estimación concreta: un caso de trillizos puede producirse aproximadamente una vez cada 100.000 pariciones.
"Es muy raro. Se da un caso cada 100.000 pariciones", señaló Bertolino. La frecuencia puede ser algo mayor en rodeos Holando, donde el profesional estimó que puede registrarse un caso cada 75.000 partos.
La comparación permite establecer una diferencia entre las distintas producciones. La raza Holando-Argentino, de aptitud lechera, presenta una frecuencia algo mayor de gestaciones múltiples, pero aun así se trata de un fenómeno de muy baja ocurrencia. En bovinos de cría como el Aberdeen Angus, la posibilidad es todavía menor.
El verdadero desafío: llegar a término sin complicaciones
Más allá de la concepción de tres crías, el aspecto que Bertolino consideró verdaderamente extraordinario fue que el embarazo múltiple pudiera completar todo su desarrollo y culminar con un parto natural.
"Lo complejo es que estos partos culminen bien, que no haya abortos y que lleguen a término", explicó el veterinario. Y remarcó especialmente que lo llamativo fue que el nacimiento se produjera por parto natural y sin asistencia. La cadena de circunstancias que debieron coincidir para que el episodio terminara de esa manera convierte al nacimiento en un caso excepcional dentro de la actividad ganadera. Los tres terneros completaron su desarrollo intrauterino, nacieron sin complicaciones y no necesitaron intervención veterinaria durante el parto.
La situación de los animales después del nacimiento también resulta favorable. La madre y sus tres crías se encuentran en óptimas condiciones, aunque el manejo posterior deberá contemplar determinadas necesidades adicionales.
Una demanda de leche mayor a la habitual
El hecho de que la vaca tenga que alimentar simultáneamente a tres crías plantea una exigencia productiva diferente a la de un parto convencional.
La madre deberá afrontar una demanda de producción de leche considerablemente mayor, por lo que el manejo futuro requerirá cuidados especiales y suplementos nutricionales.
Este aspecto adquiere particular importancia porque el establecimiento trabaja con un rodeo de cría, cuyo esquema productivo tiene como objetivo obtener un ternero por vaca por año. El nacimiento de tres crías modifica excepcionalmente esa dinámica y exige atender las necesidades de la madre y de los tres animales.
Un parto producto de monta natural
Otro de los puntos que permitió precisar las circunstancias del nacimiento fue su origen reproductivo. Bertolino descartó que el parto de trillizos estuviera relacionado con el protocolo de inseminación artificial utilizado en el establecimiento.
El sistema reproductivo del rodeo combina una primera etapa de inseminación artificial con un período posterior de tres meses de servicio natural. Según explicó el veterinario, todos los animales correspondientes a la inseminación artificial ya habían nacido cuando se produjo este parto.
"Todo lo correspondiente a la inseminación ya había nacido, así que este parto fue producto de monta natural", precisó. De esta manera, el nacimiento de los trillizos se produjo como consecuencia de una gestación originada por monta natural, y no como resultado del esquema de inseminación artificial aplicado previamente en el establecimiento.
Pasturas naturales y manejo del rodeo
La vaca integra un rodeo de cría y no un establecimiento lechero. El objetivo habitual de este tipo de producción es alcanzar un ternero por vaca por año, una meta que requiere un trabajo permanente sobre el manejo reproductivo.
En cuanto a la alimentación, el ganado se mantiene principalmente sobre pasturas naturales y algunas pasturas implantadas, sin una suplementación permanente. Durante el invierno, cuando las condiciones lo requieren, los animales reciben rollos o heno. Bertolino describió el sistema de alimentación utilizado en el establecimiento al señalar que los animales reciben una buena alimentación, pero basada fundamentalmente en pasturas naturales e implantadas.
"Se los alimenta muy bien, pero siempre sobre pasturas naturales y algunas implantadas. No se suplementa más que en algún momento necesario del invierno, con algún rollo o heno", concluyó el profesional.