El miércoles de la semana pasada dos vendedores que trabajan en el ingreso de la Catedral Basílica “Nuestra Señora del Valle” denunciaron públicamente que se les había prohibido esta tarea, además de manifestar recibir hostigamiento por parte del Rector del Santuario, Pbro. Gustavo Flores.
Daniel Córdoba y Ramona Bazán, quienes buscan con estas ventas paliar la situación económica, recibieron el apoyo de parte de la comunidad, mientras que otro sector apoyó la decisión del Padre, generando así un debate en las redes sociales. Cabe recordar que ambas personas se ganan la vida vendiendo mantos de la Virgen y botellas para el agua bendita.
La novedad que se conoció este jueves es que los vendedores siguen impedidos de trabajar y que fueron obligados por medio de la Policía a retirarse de la puerta de la Catedral Basílica. Así lo confirmó Daniel a La Unión, manifestando que incluso, según le habrían indicado, el Padre Flores “estaría” consultando con abogados sobre una probable denuncia.
“Al día siguiente de la nota con La Unión el tema fue peor. Nos mandó la Policía con una disposición de la ministra de Seguridad indicando que no se puede estar en el Paseo Caravatti y en el Atrio. En realidad este sector tiene una línea municipal y yo no la estoy infringiendo. Así que con eso nos mandó sacar”, precisó sobre lo sucedido.
Córdoba apuntó que aunque la decisión, así lo asegura él, viene de parte del Rector de la Catedral, el contacto y las órdenes se dan por medio de terceros. “El contacto es con gente de la Catedral y no con él personalmente. Él directamente no tiene contacto o diálogo con nosotros”, acotó.
En cuanto a la supuesta nota firmada por la ministra Fabiola Segura, que físicamente el vendedor no vio, haría mención a los lugares donde se puede ofrecer productos en el área de la Catedral. “A nosotros nos dijeron eso sobre que tienen autorización de la ministra Segura de que en este sector no haya nadie vendiendo nada”, señaló Córdoba.
La situación no se habría terminado allí. Según el vendedor, los comentarios de personal allegado a la Catedral eran que la visibilización de la situación no fue tomada con agrado y que había reproches por haber hablado sobre el caso. Daniel contó que a él le dijeron “que el Padre Flores estaba buscando un abogado y eso debe ser porque me quieren callar pero yo no dije nada que no sea verdad”.
En tanto, el impacto de lo denunciado repercutió favorablemente en las ventas. “La gente me compra de a 5 ó 10 mantos. La nota tuvo repercusión. La gente me ha venido a ver y felicitar, así que en un punto esta situación ha sido favorable para mí”, contó Daniel. No obstante no dejó de remarcar que él considera una injusticia la medida.