En la antesala de una definición legislativa crucial, el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, ha tomado una postura pública de confrontación y defensa técnica respecto al proyecto de reforma laboral. La iniciativa, que ya cuenta con la media sanción del Senado, se encuentra en el centro de la estrategia gubernamental para la reactivación económica y la formalización del empleo. Sin embargo, el funcionario no ocultó su descontento ante lo que percibe como un silencio injustificado por parte de los sectores beneficiarios.
A través de sus canales oficiales, el titular del Palacio de Hacienda manifestó su asombro por la falta de reacción positiva del sector privado. Para Caputo, el proyecto contiene beneficios de una magnitud inédita que, según su visión, no están siendo debidamente valorados ni discutidos en la esfera pública. "Me asombra que no festejen", disparó el ministro, cuestionando directamente a las cámaras empresariales por no destacar los avances en materia de reducción de costos.
El funcionario reforzó su postura al interactuar con usuarios en la red social X, donde coincidió con la apreciación de que la baja del costo laboral será "enorme" y representa una clara señal de que el gobierno continúa bajando la presión fiscal. "Esto es casi lo más importante de la ley. Les bajamos las cargas patronales un 85 por ciento para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. ¡No salgo de mi asombro!", enfatizó el titular de la cartera económica.
El Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL)
El núcleo de la defensa de Caputo reside en los detalles técnicos del proyecto, específicamente en lo establecido por el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL). Este esquema está diseñado para fomentar la contratación de personal bajo condiciones fiscales preferenciales.
De acuerdo a lo estipulado en los artículos 154 y 155 del proyecto de ley, las claves del nuevo sistema son:
Vigencia Temporal: Podrán aplicar al régimen quienes adquieran el carácter de empleador a partir del 10 de diciembre de 2025, inclusive.
Alcance de la Nómina: El beneficio se aplicará hasta un máximo de trabajadores que determine la Reglamentación, el cual no podrá ser superior al 80% de la nómina total.
Duración del Beneficio: Las alícuotas diferenciales se mantendrán durante los primeros 48 meses (cuatro años) contados desde el inicio de la nueva relación laboral.
Exclusiones: Quedan fuera del tratamiento previsto las alícuotas adicionales de regímenes previsionales diferenciales o especiales de la seguridad social.
Detalles de las nuevas alícuotas patronales
La arquitectura técnica de la reforma propone una readecuación profunda de las contribuciones. Bajo este esquema, el empleador deberá ingresar alícuotas mínimas para los distintos subsistemas, independientemente de su encuadre previo en la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva.
La estructura de costos quedaría conformada de la siguiente manera:
Contribuciones al SIPA, Empleo y Asignaciones Familiares: Se establece una alícuota del 2% total en concepto de contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), al Fondo Nacional de Empleo y al Régimen de Asignaciones Familiares.
Contribución al INSSJP (Ley 19.032): Se fija una alícuota del 3% con destino al Subsistema de Seguridad Social regido por el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados.
Un miércoles decisivo
A pesar del optimismo del Ejecutivo, la batalla por la reforma laboral se traslada ahora a la Cámara Baja. Este miércoles, la iniciativa comenzará su tratamiento formal en un plenario de las comisiones de Legislación Laboral y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados.
El debate en comisiones será el termómetro definitivo para medir la viabilidad de la propuesta y si el reclamo de Caputo logra movilizar a las cámaras empresariales para que den el presente en la discusión. El Gobierno confía en que la contundencia de las cifras —especialmente la mencionada reducción del 85% en las cargas— actúe como el motor principal para destrabar la aprobación final.