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Psicología y bienestar emocional

De enemiga a aliada: el método O'Kane para transformar la ansiedad en bienestar

El especialista Owen O'Kane propone tres pilares para dejar de luchar contra esta emoción y aprender a utilizarla como una señal de protección efectiva.

7 Febrero de 2026 08.17

La ansiedad se ha convertido en una de las condiciones más discutidas de la era moderna, aunque a menudo los enfoques para abordarla resultan contraproducentes por su insistencia en la eliminación del síntoma. Owen O'Kane, psicoterapeuta cognitivo y exjefe de salud mental del Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido, ha planteado una perspectiva disruptiva que rompe con la mayoría de los consejos convencionales que circulan en la actualidad. En diálogo con New Scientist, el especialista sostiene que el bienestar emocional no depende de erradicar la ansiedad, sino de cambiar radicalmente la relación que mantenemos con ella.

Para O'Kane, la ansiedad no es un defecto del sistema, sino una señal protectora que merece atención. Su enfoque desaconseja los métodos tradicionales que buscan suprimir las sensaciones sin comprender su raíz, alentando en cambio el desarrollo de estrategias que integren esta emoción en la vida cotidiana de una manera funcional y saludable.

El primer gran pilar de la propuesta de O'Kane es dejar de ver la ansiedad como un adversario. El error más frecuente, según explicó, es intentar expulsar esta sensación por completo de nuestra experiencia vital. Lo fundamental es "formar una mejor relación con la ansiedad" y entender la razón de su existencia. Desde un punto de vista evolutivo, se trata de un mecanismo útil diseñado para preservar la seguridad personal ante situaciones de estrés o amenaza potencial.

Cuando una persona percibe su ansiedad como una voz interna orientada a proteger, puede evitar la lucha interna que solo sirve para incrementar el malestar acumulado. O'Kane es tajante al respecto: "si uno trata su ansiedad como un enemigo, eso es lo que se convierte". Comprender que esa inquietud busca advertir sobre riesgos ayuda a responder de forma más equilibrada, evitando la represión de las emociones o la búsqueda de soluciones apresuradas que no abordan el problema de fondo.

La segunda estrategia que destaca el exjefe del NHS apunta a una jerarquía de intervención física: actuar en el cuerpo antes que en la mente. La ansiedad es una experiencia física tangible que se manifiesta en regiones corporales específicas como el corazón, los hombros o el cuello. Este "estado de alarma" envía señales constantes al cerebro de que algo no marcha bien, lo que activa mecanismos que pueden nublar el funcionamiento racional de la corteza prefrontal.

Para recuperar el equilibrio, O'Kane sugiere utilizar el cuerpo para enviar un mensaje de seguridad al sistema nervioso. Técnicas de respiración, el ejercicio físico o cualquier método que ayude a descargar la tensión son herramientas esenciales en este proceso. El objetivo de estas acciones no es deshacerse de la emoción de forma mágica, sino facilitar que el cerebro reciba un mensaje de calma para que la corteza prefrontal retome el control de las decisiones y pensamientos de manera más racional.

La tercera propuesta de O'Kane se centra en la raíz cognitiva de la ansiedad: la dificultad para tolerar lo desconocido. Según el experto, el centro del problema es la necesidad de certezas absolutas. Para combatir esto, sugiere la escritura reflexiva como una herramienta para analizar los pensamientos ansiosos y discernir entre preocupaciones infundadas y hechos verdaderos. Al registrar estos pensamientos, las personas suelen descubrir que la gran mayoría de sus temores son negativos o temerosos, pero rara vez se concretan en la realidad.

O'Kane invita a las personas a aprender a estar cómodas sin tener todas las certezas y aceptar que no todo debe ser perfecto. Este enfoque rechaza las soluciones "milagrosas" que prometen la erradicación total de la ansiedad y advierte sobre los riesgos de intentar suprimirla. Sostiene que la gestión emocional eficaz combina la regulación corporal con la autoobservación. Al cambiar nuestra reacción frente a la ansiedad, contribuimos a formar nuevas conexiones cerebrales, permitiendo una convivencia mucho más equilibrada con esta emoción.